 No es una frase metafórica, sino que es exactamente lo que le ocurrió al filial armero, puesto que, tras adelantarse en el marcador en el minuto 44, vio cómo dos balones que se le escurrieron de los guantes al meta azulgrana originaron los dos goles del conjunto vizcaíno. Las lamentaciones por perder son aún si cabe más fuertes, puesto que pocas veces se tiene una ocasión tan propicia para llevarse la victoria, y menos a domicilio.
«Fue una auténtica pena. Conseguimos lo más difícil, que era ponernos por delante en el marcador al final de la primera mitad. Lo teníamos ganado y se nos escapó», recuerda con tristeza el preparador azkoitiarra.
«El primer gol que recibimos llegó tras un centro que Xabi atrapó y que, de repente, se le fue de las manos. Diez minutos después, al saque de una falta, Xabi fue a por el balón y de nuevo se le escurrió».
Lo que más rabia le da es que fueron las dos únicas acciones ofensivas que realizó el Leioa. «Es que no nos crearon peligro en ningún momento. Estábamos llegando bien y pasó lo que pasó. Se te queda una cara de tonto. Aún así no queda otra que levantarse y seguir trabajando».
El Correo Digital
|