 Alberto Bueno vivió ante el Real Unión de Irún uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva. No sólo debutó en el primer equipo sino que además se estrenó como goleador a las órdenes de Bernd Schuster. “Estoy muy contento por el gol. Se ha cumplido el sueño de jugar y marcar en el Santiago Bernabéu. Fue precioso, nunca lo olvidaré”, argumentó un futbolista que lleva a la máxima expresión la humildad, el trabajo y el sacrificio que se enseña desde el primer día a los integrantes de ‘La Fábrica’.
La mañana después de la gran actuación de Alberto Bueno en el Santiago Bernabéu no fue muy distinta a todas las demás que ha vivido el delantero a lo largo de su vida deportiva. El despertador sonó de forma intermitente alertándole de que tenía que acudir a la Ciudad Deportiva de Valdebebas para ponerse a disposición de Julen Lopetegui, su técnico en el Real Madrid Castilla. Y es que la humildad es una de las primeras lecciones que se enseñan en ‘La Fábrica’ y que, pese al paso del tiempo, se mantiene intacta en todos y cada uno de sus integrantes. “Estoy muy contento por el gol. Se ha cumplido el sueño de jugar y marcar en el Santiago Bernabéu. Fue precioso, nunca lo olvidaré”, esgrime un ariete que siempre recordará la instantánea en la que golpea el esférico con la zurda para observar como el esfuerzo y el sacrificio de toda una vida daba sus frutos en forma de balón que besa las redes rivales. Así lo explica el protagonista: “Es un esférico que anda suelto y consigo enganchar un buen disparo. Cuando vi que entraba me volví un poco loco, ya no me acuerdo ni como ni con quien lo celebré. Solo recuerdo que Michel Salgado me dio un abrazo muy fuerte. Fue un momento muy emotivo”.
Una vez marcado el gol llegaba el momento de la dedicatoria, un emotivo instante que Bueno “no se lo había prometido a nadie. Pero en la grada estaban mis familiares, mi novia, mis abuelos, mis amigos cercanos… que me han apoyado desde pequeño. Si tengo que dedicarle el tanto a alguien esos son precisamente ellos. Es el apoyo más fuerte que tengo ahora mismo”, afirma mientras echaba la vista atrás para recordar imágenes que había tenido la oportunidad de vivir apenas unas horas antes.
Pero antes de ese tanto hubo mucho más. Schuster le dio la oportunidad de debutar ante su propio público –jugó también unos minutos en Irún- y el canterano, por supuesto, no la desaprovechó. “Sentí mucha emoción, es el trabajo de muchos años jugando desde pequeño. Poder debutar con el primer equipo ante tanta gente en el Santiago Bernabéu fue muy especial. Salí con muchas ganas para intentar ayudar al equipo siendo consciente de que era un momento delicado en una competición importante”, expresa Bueno. Un futbolista que además pudo compartir varios minutos sobre el terreno de juego con uno de sus ídolos. “Raúl es para mí es un ejemplo, Siempre le he visto como el espejo en el que mirarme. Juega en la misma posición que yo y tenemos parecidas características. Para los futbolistas de ‘La Fábrica’ es un ejemplo de pundonor, entrega y sacrificio. Es envidiable su calidad y su carácter ganador”.
Aunque lo que el delantero tiene realmente claro es que ese gol no sólo es un premio personal sino también para toda la cantera. “Los compañeros que he tenido a lo largo de mi corta carrera me han ayudado a tener la posibilidad de debutar con el primer equipo. Es un premio también para ellos”, esgrime un jugador pausado, humilde, sacrificado, inteligente y madridista desde niño.
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