 El técnico asturiano dirigió el primer entrenamiento con la plantilla céltica, a la que ha visto con una mejor actitud de la esperada, y a la que le dará un margen de confianza antes de echar mano del filial.Una sesión de trabajo y ya encontró un diagnóstico sobre el Celta. Alejandro Menéndez descarta que su nuevo equipo esté en "estado crítico", como máximo cree que padece "una pequeña gripe", que se cura ganando al Cádiz.
-¿Cómo ha visto al equipo tras el primer entrenamiento?
-Muy bien. Uno siempre imagina que en el primer entrenamiento todo salga bien a nivel organizativo y de actitud. Y la verdad, puedo decir que el de hoy [ayer para el lector] ha estado por encima de las expectativas que tenía.
-¿Qué espera de esta plantilla tras conocerla de cerca?
-Les he dicho que espero que sepan sacar lo mejor de ellos, que sepan competir; que aunque no se haya cumplido el objetivo y sólo queden cinco partidos, que intenten poner las cosas en su sitio, que sean un buen equipo, buenos jugadores y que la dosis simplemente es de trabajo y de actitud. Y que, a veces, hay que sobreponerse a esa pequeña mala suerte, a esa falta de atención... Y que esto continúa, y que hasta el final yo creo que ellos no se deben hacer un autoanálisis, una autocrítica.
-Los que jugaron últimamente no lograron buenos resultados, ¿habría que darle una vuelta al equipo para cambiar la dinámica negativa?
-Creo que hay que tener mucha normalidad porque estamos hablando de personas, jugadores que en estos momentos tienen que olvidarse de esa experiencia. Yo parto de cero. He visto una buena actitud, sé de las posibilidades de cada jugador, voy a intentar complementarlas y, con mucha información, sacar una alineación ideal para el domingo: una formación que pueda competir, que pueda defender, que pueda atacar. Y, a partir de ahí, ellos son los que tienen que hacerse valedores de ese puesto y de esa mejora de juego.
-En sus protestas, la afición reclamó que jugase el Celta B. Ya tiene al técnico del filial.
-Eso quiere decir que este año el Celta B ha hecho buen fútbol y la gente que ha ido a Barreiro ha disfrutado, ha visto cómo los chavales han puesto muchas cosas en ese juego: desde sus cualidades individuales hasta esa dosis de trabajo, de constancia, de sentir y de querer ganar el partido. Y yo creo que eso lo ha valorado mucho el aficionado.
-¿Será posible trasladar a Balaídos el modelo de Barreiro?
-Estoy convencido de que sí. Voy a trabajar con todas mis fuerzas para reflejar esa idea de juego. Voy a intentar inculcar una mentalidad ganadora, donde no sólo se gane por la vía del buen trato al balón, sino por la del desgaste, de asediar al rival... Todas esas armas que se han visto en el Celta B. Son principios que tengo como entrenador y que no voy a variar.
-Acaba de despedirse de los jugadores del filial. ¿Qué les ha dicho: hasta luego...?
-(Risas). Les he dicho hasta luego y que tienen que seguir trabajando, luchar para llegar a donde yo estoy ahora, y que estoy ahí gracias a ellos.
-¿Alguno podrá llegar al primer equipo en estas semanas?
-No lo sé.Ahora mismo, los veintitrés de la primera plantilla tienen que demostrar sus condiciones, capacidad de progresión y rendimiento. Sólo se incorporarían si hubiera una circunstancia adversa o por necesidad.
-En su presentación recalcó que sólo pensaba en el trabajo hasta junio. ¿Le gustaría seguir más allá?
-Soy entrenador del Celta, tengo contrato con el filial, y como cualquiera te ilusiona el reto de hacerlo bien y progresar. Quiero soñar que con esa mejoría del equipo soy una opción seria. Tengo el respaldo del club y en este caso se dan un cúmulo de cosas que hacen que con esa línea de trabajo pueda ser el entrenador del equipo. Pero, como ya dije, no quiero pensar en la próxima temporada.
-Tras el primer ensayo, ¿la permanencia parece más cerca?
-Por supuesto. He visto a un equipo que quiere entrenar, que quiere ganar, que quiere mejorar... Eso te da confianza. Con implicación y trabajo es suficiente.
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