Ayer, a cinco días del debut oficial del Barça de Guardiola y a 16 de una Asamblea que decidirá sobre su continuidad como presidente, Joan Laporta estuvo en Tashkent, capital de Uzbekistán, para ratificar un acuerdo de colaboración a nivel de fútbol base suscrito por FC Barcelona y PFC Bunyodkor, líder de la Liga local. Joan Patsy, intermediario vinculado al club azulgrana, había dejado encarrilado el pacto el 17 de julio, cuando también se desplazó a la citada república ex soviética ubicada en Asia, en su caso en compañía del goleador camerunés Samuel Eto'o, por su parte fichado para un acto promocional.
Laporta voló a Uzbekistán al regreso mismo de la gira del equipo azulgrana por Estados Unidos. El dirigente estuvo ayer en la sede de la Federación uzbeka, donde departió con su presidente Mirabror Usmanov, con una empresa patrocinadora del Bunyodkor y visitó una clínica.
Y antes de asistir al vespertino enfrentamiento entre el club anfitrión y el Pakhtakor, Laporta puso la primera piedra del futuro complejo deportivo del Bunyodkor, que incluirá un nuevo estadio. El presidente del Barça se puso unos guantes para no mancharse, cogió cemento rápido de un cubo con una paletilla y sobre esa base colocó el ladrillo. "Estoy orgulloso de representar al Barça en un acto como éste", dijo en catalán. Luego se fue al Estadio MSHK y, degustando un puro, vio cómo el Bunyodkor empató a uno. Laporta celebró el tanto local, obra del chileno Villanueva (9'), con entusiasmo, levantándose y con el puño en alto. Durante la jornada también se hizo una fotografía con el traje típico del país, pero pidió que esa imagen no se publicitara.
Con la hija de Karimov
Laporta tuvo como cicerones a Nicolas, de madre rusa y padre catalán, y a Gulnara, hija de Islom Karimov, presidente de Uzbekistán.
El acuerdo sellado estipula la cesión de técnicos de fútbol base al Bunyodkor y la celebración de stages canteranos en 'CanBarça'.
El Mundo Deportivo