 Articulo redactado y publicado por La Tribuna de Albacete
Si el balance deportivo del Albacete no ha sido bueno y en el económico hay más sombras que luces, con una ampliación de capital que está siendo un desastre, hablar de la cantera es volver a meter el dedo en la llaga, quedando demostrado que el actual Consejo de Administración no ha dado a una a derechas.
Antes de entrar se les llenó la boca con la cantera y corrieron para hacerse la foto con el equipo juvenil de Antonio Gómez cuando quedó campeón de la Copa del Rey, el mismo que habían criticado meses antes diciendo que estaba lleno de recomendados. Precisamente su uno de los supuestos recomendados, sobrino del entonces consejero Enrique Arribas, el que marcó un golazo que valió el título y que después fue, junto al capitán del equipo, Pablo Gil, campeón de Europa con la selección española sub-19.
La presencia de canteranos en el primer equipo fue testimonial, se empezó contando con ellos pero pronto, seguramente debido a los malos resultados, se les desterró para siempre sin que nunca más se supiese de ellos, aunque la marcha deportiva siguió siendo nefasta aunque alguno quiera, desde dentro, echarle la culpa de los malos resultados a los canteranos que empezaron jugando.
El caso es que al final la cantera ha sido la gran olvidada y no se ha sabido aprovechar el tirón de un grupo de jugadores que han sabido destacar con el filial y que tienen mimbres para ser futbolistas, siempre y cuando se les pueda dar la oportunidad, y no sacarlos 45 minutos y después dejarlos en el olvido.
Pero lo más grave no ha sido eso. Lo más grave ha sido más abajo, en la Fundación Albacete Balompié, donde se han cometido tantos disparates que sería imposible relatarlos todos. Mala planificación a la hora de confeccionar la plantilla, mal reparto de equipaciones, mal reparto de horas de horas de entrenamiento (se llegaban a juntar cuatro equipos para entrenar en el mismo campo a la misma hora), y un torneo social muy querido entre los chavales y que empezó tarde, mal y nunca, ya que ni siquiera tuvo clasificaciones. Un desastre general que ha supuesto para los dirigentes de la Fundación mi y un enfrentamiento con los padres de los chavales.
El amiguismo que presidió la confección de la primera plantilla se ha visto superado con creces en la Fundación a la hora de contratar monitores y entrenador sin capacidad, desechando a los que había antes, y dejando fuera a chavales con varios años en el club para meter a los recomendados. Viajes a torneos que no existían, vetos a jugadores cuyos equipos se han ido a jugar un torneo y que se han tenido que quedar en casa porque había que colocar a los amigos de los dirigentes, incluso trampas como meter jugadores de superior categoría en torneos no oficiales con el único afán de conseguir los trofeos. Todo un mal ejemplo para los chavales y su educación deportiva.
Y lo peor de todo es que el Consejo de Administración del Albacete ha recibido numerosas quejas y tanto el presidente como los consejeros han hecho oídos sordos, dejando a los coordinadores de la Fundación campar a sus anchas en la Ciudad Deportiva a pesar de demostrar un día tras otro no estar capacitados para dirigir lo que es, al final y al cabo, una institución educativa a través del deporte, jugando con la ilusión de los cientos de chavales que forman la Fundación Albacete Balompié.
Articulo redactado y publicado por La Tribuna de Albacete
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