Con la de ayer se acabaron ya todas las pruebas para los rojillos. En Medina de Pomar y ante unos 800 espectadores, buena parte de ellos mirandeses, Bañuelos tuvo la última oportunidad de hacer ensayos antes del primer compromiso oficial, que será el miércoles en Copa.
El equipo ofreció buenas sensaciones y logró un esperanzador y merecido triunfo ante un conjunto de Segunda B. Mejor imposible.
El partido empezó con un Mirandés dominador y la primera gran ocasión fue suya en el minuto 5. Iván Agustín, muy atento, sacó rápidamente una falta hacia la posición que ocupaba Tato, que, tras driblar a su marcador, fue zancadilleado en el área. Penalti indiscutible que pitó el colegiado y lanzó Rodri, pero Herrerín adivino su intención y blocó el cuero.
La oportunidad siguiente fue para el filial rojiblanco. En este caso fue Urko Arroyo el que se internó en el área pero Triviño, bien colocado, despejó el esférico
Fueron las primeras acciones de un choque en el que no se produjeron excesivas llegadas a los dominios del rival. Los rojillos jugaron con dos líneas de cuatro, Iván Agustín de enganche, y Espinosa como jugador más adelantado. Una disposición que puede ser la que se vea en el primer partido oficial del miércoles; sólo la entrada de Pablo y Kali Garrido, ayer fuera del once inicial pueden ser las variantes que ponga en liza Bañuelos ante el Sant Adreu.
La siguiente incidencia digna de mención llegaba a la media hora de juego; un centro de Palacios fue rematado desde el punto de penalti por Iván Agustín, pero su lanzamiento se estrelló en el larguero. La presión del Mirandés forzó un nuevo saque de esquina tras el que Iván Agustín envió el cuero al fondeo de la red; sin embargo, el asistente que ocupaba la banda derecha del ataque rojillo había levantado el banderín pitando posición antirreglamentaria del mediocampista. Así pues, el gol no subió al marcador.
Sólo Arroyo, por parte del cuadro bilbaíno fue el que puso en aprietos al cancerbero mirandesista. Los de Bañuelos, con mayor presencia física y más veteranos que los jovencísimos cachorros se había hecho acreedores a la victoria parcial. El orden defensivo, las internadas de Tato y los movimientos de Iván Agustín fueron lo más destacado del Mirandés que se mostraba superior a su rival.
Sentencia
La segunda parte comenzó con la única novedad de Diego en la portería y un Mirandés que no se conformaba con las tablas. Sin embargo, quien se adelantó en el marcador fue el Athletic B. Un balón en profundidad a Eder no fue aprovechada por él tras superar a Diego, y Herrero desvió a córner. El saque de esquina posterior sirvió para que Iñigo consiguiera el tanto con un disparo desde el borde del área.
La reacción rojillo no se hizo esperar pues, apenas dos minutos después, tras una falta botada por Palacios fue Herrero quien cabeceó al fondo de la red. El canterano llevaba pocos minutos sobre el césped pero logró la igualada.
Este segundo tiempo fue de menos intensidad, pero es cuando llegaron los goles y la resolución del encuentro que cayó del lado del Mirandés. Todavía quedaba lo mejor del duelo. Rubén Pérez peleó un balón en la banda derecha del ataque, se hizo con el cuero y, tras ver adelantado a Herrerín, lanzó un potente disparo para superarlo en su salida.
En definitiva un partido que sirvió para cerrar una brillante pretemporada y ver cuáles serán las señas de identidad de los de Bañuelos en la competición oficial.
El Correo Digital