El fútbol español está a punto de dar un gran salto. La Liga de Fútbol Profesional acoge hoy una cumbre en la que los clubes pueden dar el banderazo de salida a la
Liga de filiales, un torneo en el que participarían exclusivamente los 42 equipos B de los clubes de Primera y Segunda A. Los descensos no dependerán de la actuación de los filiales, sino de la permanencia en las dos máximas categorías de sus equipos mayores.
El Athletic estará representado en la cumbre por Julen Masach, su coordinador técnico. Llega a Madrid con la consigna de apoyar el proyecto, aunque con algunos matices. El más importante es que se le ofrezca al Bilbao Athletic la garantía de regreso a Segunda B en caso de que la nueva competición sea disuelta a los pocos años de ponerse en marcha. «Ésa es una condición básica para nosotros», indicó ayer una fuente del club a EL CORREO. De ponerse en marcha, se abriría un nuevo horizonte para la cantera rojiblanca, ya que el Basconia podría luchar por subir a Segunda B, lo que ahora no puede hacer porque ahí está el Bilbao Athletic.
La idea de una liga que reúna a los filiales no es nueva. Estudios en poder de los clubes alertan de dos datos inquietantes. Tomando como referencia a los equipos con filiales en Segunda A se revela que el 60% de los chicos que saltan desde juveniles apenas juegan 14 minutos de media por partido. A partir de este frenazo en la progresión se explica la estadística preocupante. Pese a tratarse de una de las grandes potencias mundiales en categorías inferiores, España es uno de los países en los que más tarde debutan los jugadores en Primera. La media de edad del estreno es de 22,5 años.
El director de fútbol base de Osasuna, Jesús Corera, convenció a su presidente, Patxi Izco, para que promoviera la Liga de filiales. Con Osasuna B ahora en riesgo de descenso a Tercera, los navarros lograron que se creara una comisión en la Liga Profesional para estudiar el asunto.
José Luis Astiazarán es el presidente de la patronal. Acusado de pasividad, se agarró al proyecto para presentar un logro en su gestión. El donostiarra encargó a Roberto Olabe, a quien tuvo como director técnico en la Real Sociedad y que ahora ejerce el mismo cargo en el Almería, el trabajo de captación de apoyos de los clubes para sacar adelante la propuesta.
La rentabilidad
Olabe presenta hoy a los clubes su informe. Lo primero que deben decidir es si la ponen en marcha la próxima temporada o la aplazan para la siguiente. En este asunto, la Federación tiene mucho que decir. Numerosos clubes de Segunda B han mostrado reticencias. Quitarles filiales supone dejarles sin algunas de sus principales taquillas. Esto pasa sin ir más lejos con el Bilbao Athletic y los equipos vizcaínos, el Barcelona B y el Real Madrid-Castilla. La solución, como siempre, puede alcanzarse en forma de indemnización económica de los clubes profesionales a los de Segunda B.
Olabe mantiene la necesidad de que su propuesta salga adelante. «Los clubes creen mayoritariamente que es obligado un cambio de escenario. Un modelo que promueva más formar a jugadores y no sólo equipos. ¿Por qué en categorías inferiores en la selección estamos arriba y luego no? Porque no hay una competencia concreta que permita seguir creciendo y formándose a los chavales».
Otro de los aspectos a tratar por los clubes es conseguir rentabilizar el torneo. Se buscan patrocinadores que hagan viable económicamente la competición y se han abierto contactos con televisiones para retransmitir partidos. La Liga ha ofrecido al Sevilla, en Segunda A, mantener su equipo en esta categoría y competir en el nuevo torneo con su segundo filial, ahora en Tercera.
La Liga de filiales funciona desde hace años en Inglaterra (Liga de reservas), Italia (Liga Primavera), Rusia, Escocia y Estados Unidos, entre otros países.