El Atlético de Madrid ficha a un juvenil de Noreña
El Atlético de Madrid pesca en Asturias. El segundo club de la capital de España acaba de fichar al lateral izquierdo juvenil Andrés Llorián Caicoya, criado en la cantera del Condal de Noreña, localidad en la que reside, y titular indiscutible la última temporada en el Roces gijonés, equipo al que pertenecía, y en la selección asturiana sub-18 de fútbol.
Andrés se incorporará al Atlético Madrileño, uno de los equipos juveniles de la sociedad que preside Enrique Cerezo y que milita en la División de Honor. El noreñense ya conoce la categoría, en la que militó con el Roces.
En el equipo gijonés estuvo las dos últimas campañas y agradece la confianza que depositaron en él porque «el Roces me hizo dar un salto importante en el fútbol asturiano; es uno de los clubes que más trabaja con los jugadores de cantera». No puede olvidar tampoco sus primeros pasos como futbolista, en el Condal. En Noreña consiguió hasta tres ascensos en categoría benjamín, alevín e infantil.
El fútbol asturiano atraviesa uno de sus peores momentos, pero sus jóvenes promesas son cada vez más cotizadas. Andrés intenta un camino que ya emprendieron otros jóvenes forzados a emigrar por las penurias del balón regional, como Jairo y Adrián, en el Dépor, o Mata, en el Valencia. Andrés, jugador de gran toque y polivalencia -empezó como centrocampista-, se ha comprometido con el Atlético de Madrid para las dos próximas campañas.
La llegada a Madrid le permite darse a conocer en el panorama nacional. Su siguiente reto es convencer a los colchoneros para prolongar su contrato. En ese caso, jugaría en el Atlético Aviación, del grupo madrileño de Tercera. Sobre esa opción el jugador asturiano es prudente: «Me gustaría continuar en el Atlético, pero, en caso de no seguir, contaré con bastante experiencia y tendré bastantes puertas abiertas. Sin embargo, a día de hoy mi deseo es quedarme el mayor tiempo posible», asegura.
Titular en la última temporada en la selección asturiana sub-18, donde llegó a jugar cuatro partidos oficiales -otros 30 con el Roces-, afronta el traslado a Madrid como «un sacrificio que merecerá la pena. Aunque dejo a mi familia y a mis amigos en Asturias, será una gran experiencia». Hay otro aspecto positivo del cambio de residencia, ya que a Andrés, en el último año de Bachillerato, le gustaría licenciarse en el futuro en Educación Física, disciplina que no oferta en Asturias la Universidad de Oviedo y sí se imparte en Madrid. Un nuevo talento asturiano llama a la puerta de los grandes.