La derrota del Celta B en Lemona ha devuelto al equipo que dirige Alejandro Menéndez a la zona de riesgo de la tabla. Los filiales protagonizan una lucha encarnizada por la supervivencia, ya que los siete que componen la categoría ocupan actualmente la segunda mitad de la tabla.
En Vigo se siguen achacando los malos resultados a la falta de eficacia goleadora del equipo. «No conseguimos resolver las múltiples ocasiones claras que creamos y lo estamos pagando con un alto precio», admite Menéndez. El técnico asturiano ha intentado contrarrestar la falta de gol ofreciéndole minutos al juvenil Joselu, pero también el de Silleda parece gafado de cara a portería tras errar una clara ocasión en Lemona.
La remodelación que el Celta B afronta esta campaña, propuesta por el coordinador de categorías inferiores, José Luis Molina, ha dejado al descubierto la dificultad para suplir a tres de los protagonistas que el filial vigués protagonizó la temporada previa. La marcha de Goran Maric y el paso al primer equipo de Michu y Dani Abalo no han tenido recambios de garantías.
Los dos próximos, en casa
El Celta B jugará los dos próximos partidos en su feudo ante dos conjuntos vascos, el Sestao River y el filial de la Real Sociedad. Ambos equipos presentan números similares a los vigueses. El Sestao suma tres puntos más y los donostiarras tres menos.
Los celestes han cedido la referencia inexpugnable de Barreiro, donde han perdido cuatro de los nueve encuentros que han disputado, el doble de las derrotas acumuladas durante toda la pasada temporada. A domicilio suman una sola victoria.
La Voz de Galicia