 La vigesimonovena edición del Trofeo Ciudad de los Califas pasará a la historia por el triunfo del Getafe ante el Real Madrid (1-1 y 7-6 en los penaltis) y por el apagón que sufrió el Municipal de La Rambla, dejando el juego en suspenso durante más de 45 minutos en el partido que decidía cuál era el tercer clasificado.
El primer choque, un duelo con tintes de derbi andaluz, fue quizás un reflejo de lo vivido en la jornada del viernes en El Arcángel: se esperaba más fútbol por parte del Córdoba y el Sevilla. A falta de buen juego, la luz -más bien la ausencia de ésta- fue lo más destacado del encuentro. La anécdota de Los Califas llegó sobre las 21:28, cuando tan sólo habían transcurrido cuatro minutos del segundo acto en la final de consolación. Las cuatro torres de iluminación tornaron a negro.
Rápidamente los técnicos comenzaron a buscar el foco de la avería eléctrica. Personal del Ayuntamiento y trabajadores de la empresa Dielesur se ponían manos a la obra para descubrir la causa del apagón. Los minutos iban pasando y los aficionados (unos 1.500) se desesperaban en la grada, mientras en el terreno de juego los futbolistas, hasta que la luz natural se esfumó, continuaron ejercitándose. Tras varios minutos de suspense, al fin se consiguió localizar el origen de la avería. El transformador que suministra la energía al polideportivo era el culpable.
En un principio se logró subsanar la avería... pero tras ésta se sucedieron dos más. "Y tiene que pasar el día que el campo de fútbol está lleno", comentaba un aficionado mientras miraba cómo los electricistas se afanaban en arreglar el entuerto. El propio alcalde de La Rambla, Manuel Fernández -con una linterna en ristre-, Rafael Jaén -organizador del torneo- e incluso el colegiado Ramírez Domínguez estaban junto a los operarios para hacer lo que fuera posible.
Finalmente, y tras 45 minutos de espera, volvió la luz artificial. Debido a la demora se acordó de mutuo acuerdo que ambos equipos se jugasen el tercer y cuarto puesto en la tanda de penaltis, ya que en el momento del apagón el marcador reflejaba un empate a uno. La suerte desde los once metros fue esquiva a los blanquiverdes, que terminaron cayendo ante el Sevilla por 4-5.
Una vez entregados los trofeos llegó el momento de jugar la final. Otro derbi, en esta ocasión madrileño. La espera de los aficionados que aguantaron estoicamente tres cuartos de hora valió la pena. Tanto el Madrid como el Getafe ofrecieron fútbol preciosista, como ya vaticinó Rafael Jaén. Los dos conjuntos desplegaron un fútbol de calidad, con velocidad, toque de balón y tremendas dosis de habilidad en las botas de jugadores a los que, a pesar de su edad, se les atisba un gran porvenir.
Juan Ramón López Caro, seleccionador nacional sub 21, estuvo presenciando la final junto al propio Jaén y al alcalde rambleño, tomando buena nota de las capacidades de unos jugadores que pronto serán de Primera.
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