 El Hércules y su Fundación apuestan por alicantinizar la primera plantilla después del fracaso que ha supuesto la segunda era Subirats con un equipo hecho a golpe de talonario. El plan pasa por seleccionar a los mejores jugadores de las categorías de cadetes y juveniles y hacerles un contrato base. Esta novedosa fórmula de vinculación entre el club y las jóvenes promesas redundará en beneficio de ambas partes.
El Hércules se asegura que el futbolista no huya ante las tentaciones de otros equipos y el elegido en cuestión podrá disfrutar de una formación más completa junto a los profesionales de la primera plantilla y de ayudas para la manutención, vivienda y estudios que le faciliten la dedicación al deporte.
Con los directivos Nacho Mangada, Juanjo Huerga y Blas Bernal a la cabeza, la entidad blanquiazul escenificó ayer el arranque de este proyecto con la presentación del juvenil Kiko como primer seleccionado para formar parte del Hércules de la próxima temporada. El lateral derecho ha firmado el primer contrato base por el que queda vinculado al club durante sus dos años más de juvenil, en una primera etapa de formación, y por tres campañas como profesional en una segunda etapa.
Para articular y garantizar el cumplimiento de dicho contrato, el club establece una cláusula de rescisión de contrato, tanto en el periodo de formación como el de profesional. En este supuesto, el Hércules y la Fundación percibirían unas cantidades de dinero estipuladas. Igualmente, cuando termine su etapa de formación, la entidad tendrá derecho a ejercitar una cláusula mediante el pago de una cantidad de dinero al futbolista para que quede ligado tres temporadas más como profesional y en las que percibirá una ficha en función de la categoría en que se encuentre el primer equipo. Aunque Mangada no quiso desvelar la cantidad de la cláusula que tiene Kiko, aseguró que "cada jugador tendrá una diferente pero no será de menos de dos millones de euros en ningún caso".
Asimismo, esta nueva relación contractual ideada por el área jurídica del Hércules establece que los canteranos se comprometen por los años que le queden como tales a tener ficha con el club y recibirá unas contraprestaciones económicas que satisfará el club en concepto de estudios, desplazamientos, manutención, familiares y residencia.
En el caso de Kiko, que es de Dénia, ya no tendrá que ir y venir todos los días a la capital de La Marina Alta para entrenar. El lateral derecho se trasladará a Alicante y vivirá en un piso con su hermana. No obstante, el club tiene una residencia, propiedad de la Generalitat Valenciana, en la que ya hay un grupo reducido de chicos y en un futuro la intención es que las jóvenes promesas puedan vivir en ella, según explicó ayer Miguel Aracil, coordinador del fútbol base del Hércules, quien quiso agradecer "el trabajo de los técnicos de la cantera sin los cuales esta iniciativa no sería posible".
Asimismo, durante la etapa de formación, el futbolista percibirá una cantidad económica determinada si disputa un mínimo de diez partidos con el primer equipo, más de 45 minutos en cada uno, también en función de la categoría.
Otra de las condiciones que recoge el contrato es que el jugador realice la pretemporada y unos entrenamientos mínimos semanales con la primera plantilla durante su etapa formativa. Actualmente, los canteranos tienen la oportunidad de estar cerca de los profesionales en los partidillo de los jueves. Sin embargo, en los últimos años la presencia de alicantinos en el primer equipo ha sido una asignatura pendiente.
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