 La Asamblea General de la RFEF celebrada ayer, en la que se sorteó el calendario de Liga para la próxima temporada, también sirvió como punto de partida para clausurar oficialmente la última campaña en la que se reconoció el éxito absoluto conseguido por la selección española al lograr su segunda Eurocopa hace un par de semanas.
Un total de 126 asambleístas se dieron cita para debatir, entre otros asuntos, la modificación de la fase de ascenso a Segunda y Segunda B, un plan para reconducir el fútbol femenino, la adopción de medidas de gracia que deberá ratificar el Secretario de Estado para el Deporte y la designación de Vicente del Bosque como nuevo seleccionador.
Durante la Asamblea, la RFEF entregó los trofeos acreditativos a los distintos campeones de todas las categorías que se dieron a lo largo de la temporada.
Josep Maria Borrell, consejero del fútbol base del Espanyol, fue el encargado de recoger de manos de Ángel M. Villar el título de campeón de Liga conseguido por el Juvenil A. Precisamente el conjunto blanquiazul, gran dominador y campeón de su grupo a lo largo de la liga regular, logró el título que le acreditaba como el mejor equipo de España al superar en la final de la Copa de Campeones al Villarreal, al que se impuso por 2-1 en la fase celebrada en Madrid.
El equipo entrenado, primero por Òscar Perarnau y después por Josep Clotet, se mostró como el mejor de todos los grupos no sólo por el nivel de juego sino por los extraordinarios resultados que consiguieron a lo largo de esos meses. Sólo las numerosas bajas por lesión y el cansancio acumulado a lo largo de un intenso campeonato le impidieron conseguir el ‘triplete’ de la Copa del Rey donde cayeron eliminados en cuartos de final.
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