 Si un entrenador que ha ascendido con su equipo de categoría tuviera que elegir un estreno en la nueva aventura, elegiría el que ayer tuvo el Real Murcia B. No sólo por la victoria y por los tres puntos, también por la imagen que dio el equipo grana. Firmó una primera mitad espectacular, salió a por el partido desde el pitido inicial con descaro, agresividad y, sobre todo, con muchos fundamentos técnicos. No parecía el debutante en la categoría, más bien, un equipo experto.
El Lorca, sin embargo, salió dormido, aturdido y sin nada a lo que aferrarse. El Real Murcia B Imperial le presionaba muy arriba y no lo dejaba jugar y salir con el esférico controlado. El equipo grana se aprovechaba de la profundidad de Borja Facal por la derecha para, primero, provocar un penalti a los cinco minutos que falló Matías Alonso, y después, para que el uruguayo se resarciera con un gol de chilena que entró por la escuadra de la meta protegida por Kiko. La única aproximación de peligro del Lorca fue a raíz de un disparo lejano de Eloy que se fue alto.
Pero la mayor prueba de madurez del Real Murcia B fue que no se conformó con el gol. Viendo la poca fiablidad atrás del equipo de Gabi Correa, el filial grana fue a por el segundo. En una jugada parecida a la del primer gol, Matías Alonso anotó el segundo tras otro gran centro de Borja Facal. El hermano de Iván Alonso, jugador del primer equipo, tiene una fisionomía similar aunque con menos años. Peleó todos los balones, entró al choque con los defensores lorquinos y asfixió junto a Pico la salida del equipo lorquino. Fue la punta del iceberg de un equipo que trabajo a destajó.
Insuficiente reacción
Pero el Lorca, tras unos minutos de asentamiento, comenzó a dominar aunque sin crear ocasiones claras de gol. En el minuto 7, Manu Busto disparó alto. Cinco minutos después Orlando lanzó una falta con veneno que no encontró portería. Mientras el Murcia B se acercaba con peligro pero no sentenciaba.
Pero como todos los grandes, el Lorca no sacó la bandera blanca. Perona se echó el equipo a la espalda y fue el motor de la insuficiente reacción. Primero, con un remate de cabeza que salió por encima del larguero grana y más tarde con otro cabezazo que supuso el gol blanquiazul. Antes de acabar, Perona cruzó demasiado un disparo que hubiera significado un empate injusto.
EL PARTIDO
LO MEJOR Color blanquiazul
LO PEOR Mucho calor (2-1)
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