 El Real Zaragoza B mantiene su ritmo de crucero, invicto después de once jornadas de campeonato, un líder más sólido que nunca después de los últimos resultados. La cuestión es que la situación nos remite a lo ocurrido hace dos temporadas. Entonces, el filial que dirigía Pascual Sanz también pasó como una locomotora por Tercera División, destrozando a todos sus rivales y batiendo los registros históricos de la categoría. Hasta se igualaban en el tema del goleador. Ya saben, José Emilio Guerra y Antonio Matas. La cuestión es que el curso 2006/07 terminó con la nota más amarga posible, eliminados a la primera en la fase de ascenso, nada de regresar a Segunda División B. Por eso, la intención del Real Zaragoza B y de Manolo Villanova es evitar de cualquier manera que la historia se repita. El equipo tiene que estar bien, por obligación, en junio. A ello, por cierto, ayuda la participación en la fase nacional de la Copa RFEF, donde se enfrentará al filial del Mallorca o al Atlético Baleares. En la ida ganaron los primeros por 2-0.
Así, el conjunto de Manolo Villanova se encuentra en lo más alto de la clasificación, con una ventaja que empieza a ser ya cómoda respecto a sus rivales más cualificados en la presente temporada. El Atlético Monzón queda a cuatro puntos, cinco más atrás está el Andorra, mientras que a seis se encuentran Ejea, vigente campeón, y La Muela. El Teruel, otro de los candidatos a estar en la fase de ascenso, tiene ya una desventaja de ocho puntos. Y eso que el filial -al igual que ocurre eso sí con el Ejea- cuenta con un partido menos. Datos fríos y contundentes, sin duda, incluso mejores que los que se obtienen comparando los resultados de hace dos temporadas con los de la actual. En la campaña 2006/07, tras 11 partidos, el Zaragoza B sumaba 28 puntos, había marcado 43 goles y encajado apenas 7. Ahora mismo, a falta de ese duelo en la Ciudad Deportiva frente al Sariñena, cuenta con 28 puntos, otros 23 goles a favor y sólo 3 en contra. Y sigue con su condición de invicto, ya que hace dos años el filial perdió en la jornada inaugural frente al Sariñena, precisamente.
Todo perfecto, aunque Manolo Villanova siempre se ha caracterizado por tener las cosas muy claras. Por eso, como `leit motiv´, insiste en su mensaje calmado, plenamente consciente de que la competición se encuentra en sus albores. "El objetivo final es el ascenso, pero primero hay que meterse entre los cuatro primeros de nuestra competición. Va a existir mucha igualdad, pero creo que debemos ser uno de ellos. Hay jugadores con mucho potencial dentro del equipo y mi deber como entrenador es sacar el máximo de ellos". De momento, el técnico del filial parece estar consiguiendo ese reto personal. El del equipo, en conjunto y empezando por el propio Villanova, es el ascenso.
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