 El partido, desde el punto de vista del Urko, no ofreció muchas cosas positivas. Desde el principio fue evidente que el equipo no funcionaba como debería. Los chavales ponían empeño, como siempre, pero apenas conseguían atisbar soluciones para imponerse al Aloña-Mendi. Los de Oñati eran los líderes indiscutibles del grupo (han ganado todos los partidos que han jugado), aún así el Urko estuvo muy por debajo de sus posibilidades. Enseguida llegó el primer gol del Aloña Mendi en una subida por la banda izquierda. Al poco rato cayó el segundo, en una jugada desgraciada llena de rebotes. Una vez más, el fantasma de las goleadas rondaba por la cabeza de los sufridos eibartarras. Cuando parecía que no había manera de crear peligro, un magistral lanzamiento de falta a cargo de Julen Mendicute puso el 2-1 en el marcador, y también una pizca de la ilusión en el corazón del equipo azulgrana.
Los primeros minutos de la segunda parte hacían pensar en la remontada. El Urko no terminaba de jugar bien, pero creaba alguna ocasión de gol. Pero un contraataque del Aloña Mendi volvía a mandar la pelota dentro de la portería de Ibon, qué estaba realizando paradas de mucho mérito. Aún con un 3-1 en contra, el Urko no se resignaba a perder y pocos minutos después Arkaitz culminaba una contra encarando al portero oñatiarra con mucho temple. 3-2 y de nuevo la ilusión...hasta que llegó el cuarto del Aloña Mendi. Ahí acabo todo realmente, aunque quedase todo el tercer tiempo por delante.
El último tercio fue un querer y no poder del Urko. Por más que lo intentaban no encontraban el camino, y la única ocasión medianamente clara que crearon fue un remate de cabeza de Ander Losada...pero el balón se marchó por la línea de fondo. Llegó el quinto gol del equipo de Oñate, el que cerró la cuenta definitivamente. Para entonces los de Eibar ya llevaban un buen rato deseando que el árbitro pitase el final del partido. Y por cierto...efectivamente, el clima acompañó...eso fue lo más positivo de esa mañana.
Sin embargo, aún queda un partido de liguilla, y eso hace que la esperanza de acabar la temporada con un buen sabor de boca permanezca intacta. Los chicos del Urko son más que capaces de jugar al fútbol a un gran nivel y tienen que demostrárselo a sí mismos. Atención pues, que aún no han dicho su última palabra...
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