 Empieza la nueva andadura del Real Zaragoza B en Tercera División. El equipo más madrugador y aquel que cuenta con mayores expectativas, da un importante giro a su composición interna para presentar de nuevo, por tercera vez consecutiva, su candidatura al ascenso a Segunda División B.
El club zaragocista prescindió de los servicios de Pascual Sanz, director de orquesta en los últimos años, para otorgar la batuta a un viejo `lobo de los banquillos´, como decía Agustín Lasaosa, que siempre ha dado la cara por el club blanquillo, Manolo Villanova. La primera decepción llegó en la temporada 2006/2007 cuando tras el dramático descenso a Tercera el equipo completó una magnífica temporada, pulverizando todos los récords habidos y por haber, para ganar la Liga y meterse de lleno en la promoción de ascenso. Una promoción en la que se daría un batacazo del que, podría decirse, aún no se ha recuperado y ha sido el origen de muchos de sus problemas posteriores. El Ontinyent le demostró a los Guerra y compañía lo que era la Segund B: veteranía, oficio y defensa, y la juventud zaragocista acabó sucumbiendo. Este hecho, inesperado por todos, marcó el inicio de la campaña 2007/2008. El tándem titular en la delantera, Eneko-Guerra, se marchó rumbo Barcelona y el equipo quedó huérfano en la línea que, precisamente, le había hecho destacar sobre el resto. Así las cosas, arrancó una de las temporadas más reñidas de Tercera División en la que importantes presupuestos buscaban acabar con el aplastante dominio del Real Zaragoza. Y lo lograron, tanto que no fueron capaces ni de clasificarse para la promoción de ascenso, un fracaso deportivo de más estruendo, si cabe, que el de la temporada anterior. En un gesto un tanto descortés, la directiva ignoró la situación de Pascual Sanz, y contrató directamente a Manolo Villanova, con el ánimo de incorporar su experiencia, seriedad y rigurosidad a una plantilla muy remozada. El objetivo es obvio, y las fórmulas del éxito, muy conocidas: "Hacer del filial un equipo competitivo para conseguir el ascenso a Segunda B, una categoría de la que nunca se debió bajar", explicaba el veterano técnico, que ya está, como acostumbra, obsesionado, (en el buen sentido de la palabra) con los suyos. "Pienso las veinticuatro horas del día en el equipo, en cómo jugar, en lo que vamos a hacer, cómo…"
En principio, la plantilla no está totalmente cerrada, pues el mercado está dando muchos vuelcos últimamente. Mientras Miguel Abadías ha firmado ya por el Monzón, Goni está cada vez más cerca del Barcelona B, y gente tan importante como Valero tiene opciones de competir en el primer equipo, se han cerrado incorporaciones que aúnan calidad, futuro y nivel competitivo, como es el caso de los dos últimos en llegar, el portero asturiano Javier Díaz. Sea como fuere, mañana a partir de las siete de la tarde arranca el Real Zaragoza B 2008/2009 con una única misión: ascender a Segunda B. Habrá que ver cómo se gestiona esa responsabilidad histórica que un equipo que debe crecer tanto en lo colectivo como en el talento individual del jugador. |