 Emiratos Árabes se ha proclamado esta tarde y con total justicia campeón de Asia Sub-19. El conjunto dirigido por Mahdi Ali se ha impuesto (2-1) a Uzbekistán, que se ha convertido en la auténtica sorpresa del campeonato después de apear a grandes potencias como China y Corea del Sur en su camino hasta la final. Con el triunfo en el partido decisivo, el conjunto árabe ha puesto el broche de oro a un torneo perfecto en el que ha contado todos sus partidos por triunfos. Gran parte de ese éxito ha estado fundamentado en el excelente hacer de sus futbolistas de creación, entre ellos Ahmed Khalil, el delantero que ha vuelto a ser decisivo en la final, al igual que ya lo fuera en las semifinales, debido a su acierto goleador. Además, en este caso su tanto inicial ha evidenciado lo completo de este jugador, pues ha colocado una falta al borde del área lejos del alcance del guardameta con un toque sutil y de gran calidad. Después ha hecho el segundo cuando más lo necesitaba su equipo, justo tras el empate uzbeko.
Pero además de Ahmed Khalil, cuyo perfil recuerda un poco a Drogba, este Asiático ha servido de presentación para otros muchos jugadores interesantes y que habrá que tener en cuenta, sobre todo porque muchos de ellos participarán en el Mundial Sub-20 del próximo año en el que también estará España. Los Emiratos Árabes se llevan la palma en cuanto a nombres interesantes. No sólo por el título logrado, sino porque las sensaciones transmitidas por algunos de sus jugadores han sido realmente interesantes. El talentoso mediocentro reconvertido en central Hamdan Imaeel, el pequeño pero técnico pivote Amer Abdulrahman y sobre todo los enganches llenos de calidad como Theyab Ewana y Rashed Essa, cada uno en una banda tirando diagonales, han situado el listón muy alto para el resto de equipos. Y eso que el veloz atacante Ahmed Ali no ha estado al nivel goleador que se esperaba, haciendo más protagonista por ello a su pareja de ataque, Ahmed Khalil. En definitiva, excelente equipo y más que justo campeón.
La sorpresa, como ya se ha explicado, la ha protagonizado Uzbekistán. Con un conglomerado defensivo de gran valía, algunas veces abusivo por el elevado número de defensas alineado, fue superando rondas hasta plantarse en la final. El cuadro uzbeko resguardó su portería jugando hasta con cuatro centrales y la fórmula le ha dado unos resultados inesperados. Han destacado en ese perfil defensivo hombres como Azamov y, sobre todo, Khalmuhamedov, convertido en héroe nacional después de detener el penalti decisivo en cuartos ante China tras la expulsión del portero titular un minuto antes de la tanda de lanzamientos. El juego ha sido cosa de Mamadaliyev, mientras que los goles han llevado la firma de Karimov.
Las grandes decepciones han sido los papeles de Corea, China y Japón. Los nipones han dejado para apuntar los nombres de Mizunuma Kota, un mediocentro con buena llegada y disparo, y de Kensuke Nagai, habilidoso delantero que brilló con fuerza en la primera fase hasta que su equipo fue eliminado por Corea del Sur. En los coreanos destacaron varios de sus defensas (el lateral Yun Suk-Young o los centrales Oh Jae-Suk y Kim Young-Kwon), así como su joven portero del 90 Kim Seung-Gyu. También estuvo acertado el pequeño pero correoso mediapunta Cho Youngcheol. En cuanto a los chinos, apenas la seguridad atrás de Yu Yang es digna de reseñar. Otros nombres interesentes han sido los del mediocentro australiano Nichols Mitchel, el lateral zurdo norcoreano Kang Kuk Chol y el fino y acertado delantero iraquí Ali Oudah. Entre todos ellos se conforma el once ideal que ha realizado siemprecantera y que se puede ver en la foto de la noticia y que sirve para poner el colofón a un campeonato que ha resultado emocionante, abierto y atractivo.
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