 El Real Zaragoza B le puso emoción al asunto el sábado. No se ha disputado todavía el primer tercio de competición, pero el empate del filial ante el Alcañiz permitía al resto de aspirantes, a todos, reducir las distancias, acercarse al primer puesto. Y algunos lo hicieron, otros perdieron una gran oportunidad, posiblemente los dos que lo tenía más sencillo. Gana tú, que me da la risa. Al final, sonrieron Atlético Monzón y La Muela, también sigue enganchado al tren del éxito de la fase de ascenso el Teruel. La cruz, de forma sorprendente, se la llevaron a cuestas el Ejea y el Andorra. Y eso que ambos jugaban en casa, ocasión magnífica. Pero fue que no. El campeón no pudo con el Utebo y cayó por la mínima, aunque tiene la coartada de contar con un partido menos, mientras que el conjunto de José Ignacio Soler no pasó del empate. Sigue el cuarto, eso sí. La conclusión es simple: hay seis equipos y nos sobran dos. Para fallar...
El incordio de cada año
La lucha por la fase de ascenso a Segunda División B tiene a seis candidatos claros. Saldrá de ellos el cuarteto final, no se esperan sorpresas en este aspecto. Por eso, equipos como Villanueva, Utebo o Sariñena, también el recién ascendido Alcañiz, no tienen pinta de ir de tapados o de estar escondidos para dar la sorpresa en el tramo final de la temporada. Pero sí se les puede encontrar un calificativo para definirlos. Son un incordio, un incordio para los seis grandes. Cosa que agradece el espectador neutral, ya saben. Su potencial es notable, aunque todavía no les da para luchar por la mayor gloria. Pero por el camino hará daño a los demás, provocarán que varios puntos se queden por el camino. Robar a los ricos. El Utebo cumplió con esa máxima, al Villanueva –once goles en sus últimos partidos- habrá que tenerle miedo a partir de ahora. Le temerán los seis primeros, concretamente. Y para empezar, lo hará La Muela.
Una mala tarde para sentarse en el banquillo
Debutar contra el equipo revelación y uno de los mejores del curso no debe ser agradable, las posibilidades de debutar con éxito no tienen demasiada buena pinta. Así afrontaba Richi Gil su estreno en el banquillo del Atlético Calatayud. La Muela le esperaba. Y no pudo conseguir los tres puntos, una derrota por la mínima para comenzar su nuevo currículo en el club zaragozano. El juego mejoró y la afición de San Íñigo despidió al equipo con aplausos. Pero la mejora una ovación no es bastante ahora mismo para el Atlético Calatayud, no cuando la salvación se encuentra a seis puntos. Hay que empezar a recortar esa desventaja, más pronto que tarde. El mismo mensaje se le puede aplicar al Brea, con idénticos números que los bilbilitanos.
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