 Xavier Corominas ha sido el entrenador del Benjamín C la pasada temporada. En su primera campaña al frente un equipo federado, el técnico ha cumplido con creces ya que su equipo ha logrado el título de Liga. No obstante, éste es un premio menor para estos jugadores que, como bien insiste Coro, están en edad de aprender y de progresar. La filosofía del fútbol base se mantiene intacta.
¿Qué significa el título de liga?
No mucho, porque a esta edad lo importante es que los jugadores aprendan, progresen, asimilen conceptos y empiecen a conocer el mundo del fútbol. Es verdad que ganar la liga es la consolidación y el reflejo del trabajo bien hecho, pero a esta edad no es en absoluto la prioridad.
¿Y cuál es la prioridad?
Pues la formación como futbolista y que la mayoría de ellos puedan seguir los máximos años posibles en el club. Lo importante es que ese jugador que ha llegado a principio de temporada con una serie de conocimientos acabe el curso a un nivel superior y que pueda dar un rendimiento al Espanyol.
¿Ayuda competir con gente mayor?
Está claro que nos ha beneficiado, porque de habernos enfrentado a equipos de nuestra edad hubiese sido más fácil. Un año se nota bastante en el aspecto físico y tienes que buscar alternativas para poder derrotarlos. Lo cierto es que es bueno poder jugar ante este tipo de rivales.
Al margen de la victoria, ¿cómo se motiva al futbolista?
Es verdad que a veces obtenemos resultados escandalosos y ganamos por mucha diferencia, así que lo importante en estos casos es motivar a los jugadores con otros objetivos: ya sea, por ejemplo, obligándoles a hacer más pases o cambiándoles de posición para que sean más polivalentes y aprendan más cosas.
¿Implica alguna cosa más defender la camiseta del Espanyol?
En muchas ocasiones sí, porque para los niños supone una gran alegría jugar en el Espanyol. Para muchos es el club de su vida y han soñado con ello y eso, a veces, tiene un efecto negativo pues los niños se presionan y se agobian. Éste es uno de los temas en que más incidimos.
No obstante, no dejan de ser niños.
Está claro y juegan al fútbol de una manera sana. Quieren ganar y divertirse como todos los niños de su edad. Son pequeños y aún están lejos del mundo profesional que es una historia totalmente diferente.
Hablamos sólo de fútbol, pero la educación también es importante.
Los niños han de cumplir una serie de normas y nosotros intentamos transmitir una serie de valores: respeto, humildad, sacrificio, entrega… para que el aprendizaje sea más completo.
¿Es fácil trabajar con estos niños?
En líneas generales sí. Disfruto con mi trabajo y lo paso bien y, generalmente, con los niños no tengo problemas. A veces son los padres los que te dan más dolores de cabeza, pero es algo que va implícito en el cargo.
¿Qué balance haría de su primer año?
Llevaba seis años en la escuela de fútbol y la campaña anterior estuve con Josep Maria Roma de segundo. Estoy muy contento de mi estreno y ha sido una experiencia muy positiva. Espero que los jugadores hayan aprendido alguna cosa en este tiempo. Tengo muchas ganas de empezar la próxima temporada en el Pre-Benjamín, aunque es otra historia porque los niños están empezando y prácticamente hay que enseñarles desde cero.
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