 Le va a tocar jugar de central.
Estoy deseando jugar sea en la posición que sea. Si toca, perfecto.
Hay que reconvertir a Chus en central. ¿Qué piensa si escucha eso?
Me río un poco, la verdad. Pero es que llevo tantos años jugando de lateral que para saber que siempre fui central...
Se lo toma a guasa.
Tampoco es eso, pero sí choca eso de `reconvertir´. ¡Si he sido central toda la vida! El que lo diga no me conoce mucho, no.
Lo que sí suena menos raro cada vez es que Chus será titular.
Es lo que intento quitarme de encima, que no suene raro que juegue. Parece que siempre que entraba era algo especial o que había mil bajas. He trabajado y trabajo mucho para eso, para ser un habitual.
¿Se le ve también de otro modo dentro de la plantilla? ¿Ha dejado de ser ese canterano tan majo que está ahí por si falla alguien?
Es difícil quitarse de encima el papel de canterano y creo que en eso tiene mucho que ver el entrenador. Marcelino nos trata a todos por igual y le da igual que seas de la cantera o de Honolulú. El que merece jugar, juega. Lo mejor que me ha podido pasar es que llegue un técnico que cuenta con todos de igual manera.
Me dijo en verano que tenía ganas de que fuera su año, que había quemado la etapa de llegar y la de quedarse, pero que le faltaba la importante: jugar.
El primer año que llegas tú mismo ves normal entrar en las convocatorias y jugar poco. Te resignas porque quieres jugar, y si no quisieras no serías futbolista, pero lo aceptas. Luego, la ambición debe ser otra, pero le repito que en esta etapa es muy importante que el entrenador no se fije si te llamas Pepito o Juanito o si eres de Brasil o aragonés.
Le ha llegado la oportunidad en Segunda. Eso en el Zaragoza, para un aragonés, más que una pequeña deshonra es una responsabilidad infinita. Y un reto.
Pues sí. Las oportunidades llegan cuando llegan y a mí me ha llegado ahora, así que debo aprovecharla. Quiero que se me tenga más en cuenta y si ascendemos va a ser bonito para todos, pero mucho más para la gente de casa.
Hace seis años explotó Cani, Soriano, Láinez y Cuartero fueron puntales. ¿Sienten la responsabilidad de Aragón?
Mucho. Aquí todo el mundo siente la camiseta y los que han venido nuevos están muy comprometidos, pero es importante que la gente de casa empuje y lo sienta a fondo porque eso se contagia.
¿En su casa se habla de otra cosa que no sea el ascenso?
Y si se habla de alguna otra siempre sale el ascenso al final, se lo aseguro.
Habla mucho y bien de Marcelino. ¿Cuánto está influyendo en Chus Herrero?
Está influyendo en que veo que si te esfuerzas, trabajas y tienes ilusión puedes tener una recompensa. Y que da igual cómo te llames. Yo venía de tres años con muy poca confianza de los entrenadores y realmente necesitaba encontrarme con uno así.
A lo mejor también Chus ha mejorado tantísimo como para que se le tenga en cuenta.
Indudablemente, tanto tiempo entrenándote al lado de gente tan buena como ha habido y hay en el Zaragoza te hace mejor, pero yo creo que influye más que tu trabajo se vea reflejado en poder entrar en las alineaciones. Esa ilusión me ha hecho mejor. Cambia mucho trabajar ilusionado con que de verdad el domingo puedes tener un sitio en el equipo.
Empezó jugando, luego salió del equipo y ahora ha vuelto. ¿Cuánto tuvo que ver eso de aguantar sólo una hora en pie?
Empecé con muchos problemas físicos y era un hándicap porque condicionaba al equipo a tener que hacer un cambio. Y si he vuelto es quizás por lo que le digo, que el entrenador te exige en los entrenamientos, pero también sabes que lo que hagas va a tener influencia a la hora de hacer el equipo.
¿Cuánto cachondeo hubo el otro día en el vestuario después de la victoria... y de que Chus acabase el partido?
Un poquito, la verdad. Y ya tenía ganas de poder tomarme un poco la cosa a risa con los compañeros.
Bastantes disgustos le ha costado ya el asunto.
Pues sí. He sentido una gran frustración y mucha rabia con el asunto, pero gracias al trabajo que hemos hecho me he podido sacar la espina y me siento liberado
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