En primer lugar, Zorionak! Del Cadete de División de Honor al Juvenil Nacional, dos categorías de golpe. ¿Cómo acoge este salto en el organigrama de Lezama?
Me lo estoy tomando con tranquilidad, con la ilusión de ir progresando poco a poco a nivel de entrenador; pero con la misma responsabilidad que supone estar en cualquier categoría del Athletic.
¿Le ha sorprendido alguna cuestión desde que se decidió a entrar a formar parte de la fábrica de jugadores rojiblancos?
Sí. La responsabilidad es mayor de lo que muchas veces puedas pensar; sobre todo para entrenadores que ya veníamos de entrenar equipos mayores, como son en mi caso el Getxo o el Zalla. Al principio te encuentras a la expectativa de cómo va a ser, pero pronto te das cuenta de que realmente es una experiencia muy enriquecedora.
La decisión de ascenderle de categoría indica que la satisfacción es recíproca. Los responsables de Lezama no sólo mantienen la confianza en su trabajo, sino que ésta aumenta al encomendarle un equipo como el Juvenil Nacional...
Sí, las sensaciones que he tenido durante todo el año han sido bastante buenas en lo que respecta al trabajo que estábamos realizando. Siempre he tenido la sensación de que se confía en mí y eso resulta muy ilusionante. Soy sincero, cuando decidí dar el paso para entrar en Lezama asumí perfectamente lo que es el desarrollo del Athletic: formar jugadores; y después, ir formándote tú, aprendiendo cosas, y parece que todo va en el mismo camino. Me hace mucha ilusión tanto lo que es la progresión de los jugadores que hemos estado entrenado este año, como la mía propia y el hecho de que la visión del club sobre mí vaya en la misma línea.
La responsabilidad sube y, por tanto, también la dificultad. Porque en el Cadete de División de Honor se puede decir que el Athletic se ha paseado por la Liga...
Casualmente, en la categoría que he entrenado, que es cadete de primer año, nuestros futbolistas juegan en desventaja de edad con el setenta por ciento de los equipos. Ha sido una temporada en la que nosotros le hemos sacado quince puntos al segundo clasificado, que ha sido el Indautxu, pero el sesenta por ciento de los partidos los hemos ganado por la mínima o sin meter muchos goles. Con esto quiero decir que esta categoría es más complicada de lo que incluso yo pensaba. Nos ha costado, aunque luego los números fríos te puedan hablar de otras cosas.
Y después de salir airoso de un reto como el de la pasada campaña, ¿cómo se plantea el trabajo en el juvenil?
Es un grupo de jugadores diferente al que tenía, pero que también ha rendido muy bien en Cadete de Liga Vasca. Además, es un equipo que me gusta por su carácter competitivo y trabajador, que es un poco lo que estamos buscando o intentando sacar, jugadores que a la par que vayan formándose, puedan ser competitivos de cara a un futuro no muy lejano.
Unai Melgosa, que ha dirigido el pasado año al Juvenil Nacional que se proclamó campeón de Liga y Copa, le ha puesto el listón muy alto.
Hombre, hacer comparaciones... Cada uno tenemos nuestra forma de entrenar. Unai ha hecho una muy buena labor, pero cada uno tiene su perfil. Dicho esto, el Athletic tiene que aspirar a lo máximo, en el sentido de formar jugadores y de ser competitivos, así que si se gana otra vez la Liga y la Copa, mucho mejor; pero eso no te garantiza nada.
Siempre es importante, no obstante, sumar títulos en las categorías inferiores. Es un buen indicador de que el trabajo está bien hecho -el primer juvenil lleva sin conseguirlo desde los tiempos de Julen Guerrero-.
Pero no me fijaría yo mucho en eso, porque las cosas dan muchas vueltas. Aunque por supuesto que pretendo continuar un poco en esa línea que ha mantenido ese juvenil este año, es una cota a la que hay que llegar. Yo soy un entrenador muy ganador y en esesentido el listón es, viendo dónde ha llegado el equipo el año pasado, ganar la Liga e intentar llegar lo más alto posible en todas las competiciones que tenemos
El Mundo Deportivo