 -Ha mantenido una vinculación más que afectiva con el club durante los últimos años. ¿Qué supone para usted ser consejero de Las Palmas?
— Siempre me he sentido identificado con este club, he incluso también hemos tenido como empresa un relación de colaboración con Las Palmas. Ron Arehucas fue patrocinador en el famoso ascenso de Pacuco Rosales en los años 90. Estoy muy ilusionado con la etapa que empiezo, ojalá que mi granito de arena ayude a que este club vuelva a ser grande entre los grandes.
— ¿Por qué ha tomado la decisión de entrar al club en estos momentos?
— Desde que Miguel Ángel Ramírez se metió de lleno en el proyecto de Las Palmas me propuso entrar con él en la labor de reflotar el club, pero motivos empresariales me impidieron sumarme al proyecto. En ese momento le prometí que en cuanto le pudiese dedicar el tiempo que el club se merece lo haría, y ese momento ha llegado a pesar de que he insistido durante tres años.
— Se le ha asignado la labor de poner en marcha la Fundación de Las Palmas. ¿Qué objetivos pretende alcanzar?
— Sé que existen estatutos, que la Fundación es una vieja aspiración desde los tiempos de Manuel García Navarro y Luis Sicilia como presidentes, pero nada más. Ahora haré acopio de toda la información que existe para ponerla en marcha cuanto antes. La Fundación tendrá el objetivo de captar recursos económicos para reinvertirlos en un fin social: el fútbol base de Las Palmas y, en extensión, de la Isla. El objetivo es que mucha gente joven practique fútbol y de eso se beneficie el primer equipo. El objeto social de la Fundación no contempla ningún lucro económico.
— Desde su perspectiva empresarial, ¿cómo ha vivido la evolución de la Unión Deportiva hasta la plácida situación actual?
— Este consejo de administración ha recorrido un camino largo y tortuoso. He vivido estos últimos años como cualquier otro aficionado, con miedo por la posible desaparición y con esperanzado cada vez que se superaban problemas. La realidad actual es que el club es solvente y su objetivo irrenunciable debe ser volver a Primera División, y cuanto antes mejor.
— ¿Qué le parece el proyecto deportivo de Las Palmas?
— Palpo mucha ilusión en la calle a pesar de que el equipo ha ganado un partido y empatado otro. Eso es importante. Ojalá pronto podamos brindar por el ascenso a Primera División, pero hay que ir poco a poco. Una empresa como Las Palmas depende de su proyecto deportivo y la afición estará contenta si se gana, no si la Fundación se pone en marcha. Yo no voy a meter goles ni a sumar puntos.
— ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de club?
— Tenía unos 9 años. Vine a ver un partido en el Estadio Insular contra el Atlético de Madrid y ganamos 1-0 con gol de Castellano. Siempre me ponía en Preferencia, debajo de la grada Curva. En aquella época la televisión era en blanco y negro y me quedé impactado al ver saltar al equipo con la camiseta amarilla intensa. Desde entonces he fallado a pocos partidos. Mi empresa siempre ha tenido muchos vínculos con los veteranos, y ahora aquellos ídolos son mis amigos, lo que supone todo un orgullo.
Líder de una empresa con proyección internacional
Presidente. Rafael Méndez (13/3/1963) es el actual presidente de Destilerías Arehucas, empresa que se encuentra presente en todas las Islas, así como en territorio peninsular. Además de potenciar este mercado con naves en Madrid y Málaga, este conglomerado trata de expandirse por varios países de Europa, exportando ya a Italia o Alemania, así como contempla la expansión al mercado chino.
Símbolo. «Se trata de una empresa familiar fundada por mis abuelos, desarrollada por mis tíos y a la que me ha tocado capitanear en un cambio de generación que no ha sido fácil. Afortunadamente la empresa ha crecido en los últimos años y, aunque pueda sonar un poco pedante, en muchas ocasiones siento como si el ron Arehucas fuese un símbolo canario como lo es la Unión Deportiva», afirma orgulloso.
Colaboración. Arehucas siempre ha prestado su ayuda a la entidad deportiva. En los años 90 fue patrocinador oficial del primer equipo durante tres temporadas y antes, en los años 60, 70 y 80 la empresa de bebidas regaló a los aficionado láminas con imágenes de los jugadores. «Siempre hemos ayudado al club, pero ahora no podríamos ser sponsor porque las leyes internacionales lo prohiben», asegura.
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