 Guardiola lo tiene claro, va a seguir contando con los jugadores del filial para conseguir un primer equipo sólido, pese a quien pese, y le dará igual sentar a los supuestos intocables en el banquillo si para conseguirlo debe debe hacerlo.
El técnico azulgrana es consciente que los hombres de casa son a la postre quienes conocen mejor que nadie las reglas del juego y los fundamentos de la institución, sobre todo, por el hecho de haberlos mamado desde pequeños y porque, en definitiva, son los que sienten más que nadie el escudo o los colores azulgrana.
El Barça está brillando con luz propia con los jugadores de casa (hasta ocho jugadores canteranos hubo en la alineación que goleó al Atlético de Madrid) que pueden ir en aumento si fuera preciso.
Hasta el día de hoy, Guardiola tiene un plantel de 23 jugadores, de los que 10 se han formado en la cantera barcelonista. A priori, la plantilla parece corta, máxime cuando el Barcelona tiene que hacer frente a tres competiciones (Liga, Champions y Copa del Rey), pero eso no parece preocuparle al míster azulgrana. ¿Por qué? Muy sencillo.
Guardiola tiene una fe puesta en algunos de los jugadores que actualmente juegan en el filial, que podrán dar el salto al primer equipo en cuanto fuera preciso. Por el momento, dos son los que tiene en cartera: Víctor Vázquez y Víctor Sánchez. El primero aún no ha debutado en competición oficial con el primer equipo. Se trata de un media punta capaz también de jugar con el ‘9’ en la espalda. Posee una gran visión de juego, una calidad aún superior y es muy hábil en el uno contra uno. Por contra, Víctor Sánchez representa la polivalencia. Es un jugador total que ocupa todas las posiciones posibles en un campo de fútbol, exceptuando la de portero. A pesar de que su posición natural se halla en el centro del campo, ultimamente viene cubriendo con nota el eje de la defensa en el Barça B y también es capaz de jugar en los laterales y en posiciones atacantes. |