 Desde que Javi Redondo dejó de ser juvenil del Deportivo no le ha acompañado la suerte en su crecimiento futbolístico. La pasada temporada sufrió una seria lesión de rodilla agravada por tres recaídas que le impidieron tener continuidad en los equipos en los que jugó cedido por el Fabril: el Montañeros y el Betanzos. En el presente curso, en las filas del Narón, acaba de dañarse de nuevo, esta vez en la rodilla contraria, y hasta dentro de unos días no sabrá a ciencia cierta el alcance del problema, que, de todos modos, volverá a frenar su evolución como futbolista.
Estos imprevistos, como admite el propio jugador coruñés, siguen ralentizando el camino deportivo de un joven de 20 años que aún pertenece al Fabril, pero que avanza a trompicones en aquellas plantillas en las que juega prestado. "En el Narón había jugado en todos los partidos de liga salvo en uno y en cinco había sido titular. Me puse muy nervioso cuando el pasado domingo me crujió la rodilla, por el dolor que sentí y por los problemas que tuve el año pasado. Lo primero que pensé fue que se trataba de una rotura", recuerda Javi Redondo.
El centrocampista del Narón fue sometido a dos exploraciones desde que se lesionó el domingo pasado en Santa Comba al poco de comenzar el partido. Los médicos, en principio, han descartado que tenga roto el ligamento cruzado de su rodilla derecha, aunque hasta que la inflamación de la zona dañada no baje y no se le practique otra resonancia al jugador no le podrán determinar el alcance exacto de la lesión.
Javi Redondo debutó en el Fabril en Tercera División en la temporada 2006-07, cuando fue convocado por Tito Ramallo y aún era juvenil de último año. No pudo acabar aquella campaña en plena forma debido a una microrrotura fibrilar y al comienzo del verano fue cedido al Montañeros para adquirir experiencia en Tercera y no dar así un brusco salto al filial deportivista, que había ascendido a Segunda B.
En el Montañeros sólo jugó tres encuentros y para su desgracia se lesionó. Sufrió una rotura en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda. Más graves resultaron sus prisas por reaparecer, de las que se culpa el propio jugador: "Fui el responsable de mi mala recuperación. Tenía demasiadas ganas de jugar, forcé mi regreso y, por desconocimiento de la lesión, no me curé bien".
Por eso sufrió una recaída en el Montañeros, que prescindió del jugador en enero. Redondo se marchó al Betanzos en la segunda mitad de la liga, pero allí, también castigado por su urgencia por reaparecer, recayó otras dos veces y sólo pudo jugar cinco partidos. Ahora en el Narón, cedido de nuevo por el Fabril, cruza los dedos para no sufrir otro calvario.
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