A sus 21 años era ya un veterano en la plantilla del Valladolid B, en el que debutó cuando aún era un juvenil. Tanto, que este mismo verano la dirección deportiva decidió que Jesús Rueda debía empezar a hacerse un hueco en la primera plantilla. «Trabajará con el primer equipo y sólo jugará con él, nunca en el filial», explicó la dirección deportiva cuando llegó el inicio de la temporada.
Una enfermedad, sin embargo, va a obligar al pacense a tener que esperar para cumplir su sueño de debutar con el primer equipo. Fue convocado por primera vez en el último partido del curso 2006-2007, en Segunda, ante el Numancia, pero no jugó, y los dos últimos veranos acudió a la concentración de Mierlo. Ahora que luchaba por ganarse un puesto, los médicos se han visto forzados a extirparle el bazo, como él mismo explicaba ayer, por «un problemilla en la sangre».
«El bazo, cuando pasaban las plaquetas, se comía las buenas y las malas, y tenía que comerse solo las malas. Eliminaba todas y me quedaba sin defensas en el cuerpo», comentaba sólo dos días después de pasar por el quirófano.
«No esperaba que me dieran el alta en dos días», admitía el centrocampista, que tuvo que ver el entrenamiento de sus compañeros desde la banda, con la consiguiente envidia y las ganas de volver a jugar cuanto antes. Eso, y el hecho de encontrarse mejor de lo que esperaba antes de la operación, le hace ser optimista sobre los plazos para volver a jugar. «Antes de la operación me dijeron que en un mes o así podía estar ya andando y corriendo un poquito, pero viendo cómo estoy, intentaré estar antes», confesaba el jugador.
Eso sí, quizás se le haga un poco largo este periodo de espera, sobre todo por el régimen de vida. «Lo que me dijeron los cirujanos, que paseara por las mañanas y por las tardes y el lunes me quitarán las grapas. Me han dicho que tengo que estar diez o doce días a base de purés, sopa, sin tomar nada fuerte, asados ni fritos. Por lo demás, vida normal».
El futbolista blanquivioleta era una de las referencias del Valladolid B hasta esta temporada, cuando se decidió que se incorporara de forma definitiva al plantel del primer equipo. Titular indiscutible durante sus tres temporadas en el filial, ha dejado allí a compañeros que podrían compartir vestuario con él, como Pablo, Kike o Aridane, integrantes del equipo juvenil subcampeón de Copa en el 2006, cuya final no jugó Jesús porque ya estaba en el Promesas.
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