 Josep Maria Roma ha tenido el privilegio de entrenar al equipo más pequeño del fútbol base blanquiazul. El técnico ha tenido la misión de aleccionar a los más jóvenes de la cantera y de tutelarlos en sus primeros pasos en el complicado mundo del balón. Una vez finalizada la temporada, los resultados son excepcionales ya que el equipo ha logrado numerosos éxitos. No obstante, y aunque suene a tópico, en estas edades lo más importante no son los títulos, sino la formación de los jugadores. Lo importante es que disfruten, aprendan y se formen como deportistas y como personas.
¿Tan fácil ha sido el título?
Ha existido mucha diferencia entre nosotros y el resto de equipos e incluso ha habido algunos partidos que han acabado con goleadas escandalosas. No obstante, estamos satisfechos, porque hemos progresado en ciertos aspectos y aunque algunos encuentros no han sido muy disputados, hemos aprovechado para aprender muchas cosas: los niños han empezado a competir, juegan federados, comienzan a comprender qué es la competitividad…
El título es el final del camino, ¿pero cuáles son los primeros pasos en la categoría?
Lo primero que debemos hacer es confeccionar la plantilla. Acabamos a finales de septiembre, porque en verano hay jugadores que cambian y que pueden progresar y los incluimos en el equipo. Hay que lograr que comiencen a conocerse, porque no son amigos y todos vienen de equipos diferentes. Además, hay que transmitirles la idea del juego colectivo y tomar conciencia de la importancia que tiene jugar en un club como el Espanyol.
Tampoco debe ser fácil que se acostumbren a ser uno más en la plantilla.
Depende del carácter: hay jugadores que son muy competitivos y que enseguida asimilan los cambios y lo que quieren es jugar, divertirse y ganar. Es verdad que son niños que tienen calidad, que despuntan y deben entender que una vez forman parte de un equipo todos son iguales y tienen su importancia.
¿Es agradable trabajar con estos jugadores para un entrenador?
Es un lujo tener a estos jugadores, porque disfrutas mucho. Compartes con ellos sus primeros pasos en el mundo del fútbol y ellos te demuestran mucho respeto y confianza. Aunque es difícil tener amigos, es verdad que nosotros somos sus primeros contactos y te profesan bastante admiración.
Hablamos mucho de fútbol. Seguro que les inculcan otras cosas.
Son pequeños y hay que educarlos en valores como el compañerismo, la amistad e incluso en la educación. Hay normas como no dejarles jugar con la pelota antes de los partidos o venir uniformados que deben cumplirse. Y, por supuesto, saludar a todas las personas del club.
¿Qué se hace para motivar a los jugadores cuando ganan con tanta facilidad?
Son niños y ellos disfrutan jugando, así que no es muy difícil hacerles entender que deben aprovechar cada minuto. Ellos quieren ganar, pero saben que deben hacerlo de una manera elegante y poniendo en práctica lo que les enseñamos. Individualmente son superiores al resto, pero lo importante es que pongan en práctica lo que les enseñamos. Además, este grupo siempre quiere más y no se ha relajado en ningún momento.
¿Ganar lo es todo?
Estaríamos muy equivocados si pensáramos eso. A estos niños les formamos como jugadores, como personas… Les demostramos que el trabajo es tan importante como la calidad y que deben esforzarse para alcanzar sus objetivos. No nos vale ganar por 30 goles, si no asimilan nuestras enseñanzas. Es verdad que están en el Espanyol y que eso implica un plus, pero también hay que entender que ven el fútbol como una diversión y todo es más inocente y sano.
La formación es lo primero.
El éxito de cualquier entrenador es que sus jugadores superen la categoría, sigan su camino en el fútbol base del club y den muchas alegrías. Sabemos que es un camino complicado, que hay mucha competencia y que no todos llegan, pero hemos de intentar perfeccionar al máximo nuestro trabajo.
¿Los rivales se molestan cuando ganáis por tanta diferencia?
Ellos entienden que hacemos nuestro trabajo. Para mí es mucho más humillante hacer un rondo en el centro del campo y que el rival no toque el balón en una parte que marcar 20 ó 30 goles. No lo hacemos con ninguna maldad, ni para humillar a nadie. Sólo intentamos hacer bien nuestro trabajo.
Al margen de la liga, los torneos tendrán su importancia.
Está claro que allí nos enfrentamos a equipos de Primera División que están algo más trabajados. Esta temporada ganamos el MIC y en los amistosos ante equipos de primer nivel nos permiten sacar más conclusiones.
RCD Espanyol.cat |