 Tras la euforia de la última semana, Liga y goleada al eterno rival incluida, y con el equipo de baloncesto clasificado para los playoff y con el primer puesto de la Liga asegurado, los esfuerzos del madridismo se centran en el filial blanco. ¡Somos del Castilla! Una temporada dura, larga, con altibajos. Han transcurrido 36 jornadas que han llevado al equipo blanco a pelear todas sus opciones en dos partidos. Un conjunto que, y sin ningún lugar a dudas, es el que mejor fútbol ha jugado de todo el Grupo I de Segunda División B.
Leganés y Atlético de Madrid B. Dos partidos. Son 180 minutos. Tres horas en las que el equipo que más jugadores ha aportado a la Liga española en su historia pueda aspirar a subir a Segunda División, su lugar legítimo. Un grupo de valientes y atrevidos jóvenes dirigidos por un técnico que reproduce a la perfección lo que tiene en su plantilla, juventud y valentía. Es un mérito añadido. El RM Castilla ha defendido una idea de juego, una filosofía, durante toda una temporada. La del juego rápido, de toque, atrevido, ofensivo, bonito en definitiva. Se le pueden achacar ciertos aspectos negativos, como falta de concentración en ciertos momentos o dificultades al principio de temporada para coger el pulso a la categoría y conseguir hacer goles. Pero nadie podrá decir que este equipo no juega bien a un deporte que se llama fútbol y del que han conseguido en ciertos momentos la perfección.
Si este deporte llamado fútbol fuera justo, que no lo es, los blancos se merecerían ganar el campeonato. Bien es cierto que el actual líder, el Rayo Vallecano, es otro conjunto que ha hecho una grandísima temporada y nadie debe restarle ningún mérito. Pero la mayoría de los clubes de esta división han impulsado el juego de cerrojazo y salir corriendo. El antifútbol. Nada que ver con el deporte que practica el Castilla, que se llama fútbol. Fútbol con extremos. Con mediapunta. Con transiciones de balón. Con llegada al área rival. El espectáculo por el que la gente se deja un buen puñado de euros y del que puede presumir el equipo.
Dos piedras de choque: Leganés y Atlético de Madrid B. La primera cita tendrá lugar el próximo domingo a las 12:00 en el Estadio de Butarque. Una oportunidad de oro para que todos los madridistas de la zona sur (Leganés, Getafe, Móstoles, Alcorcón o Fuenlabrada) den un poco de aliento, que es un mucho para este grupo de privilegiados chavales. Aunque el Real Madrid gane a los pepineros, todo se decidirá en la última jornada. Y el madridismo lo tiene claro: ¡LLENAR EL ALFREDO DI STÉFANO! Este equipo se lo merece. La comunión con su público ayudará a que el año que viene podamos ver este fútbol en Segunda División.
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