 No era lo previsto, ni mucho menos lo deseado, pero el cuerpo técnico de la primera plantilla no ha tenido más remedio que desestimar la incorporación de jóvenes jugadores procedentes de los equipos inferiores en este arranque de pretemporada. Por primera vez en los últimos años, la tradicional fotografía del grupo de canteranos que subían al stage de Peralada quedará vacante. No habrá nadie, la decisión está tomada y, salvo presiones de última hora, Tintín Márquez sólo trabajará con jugadores que tienen contrato en vigor con el primer equipo.
El ‘overbooking’ que en estos momentos registra el vestuario españolista y la decepcionante temporada que ha protagonizado el filial blanquiazul son los responsables directos de esta medida insólita en campañas anteriores. De entrada, el remodelado cuerpo técnico blanquiazul se había planteado la opción de subir a un par de jugadores que esta pasada temporada habían militado en el Espanyol B y el juvenil. Se trata de los casos de Jordi Gómez, que lo tenía garantizado por contrato, y de Raúl Baena, que ha cubierto las expectativas en el juvenil. Sin embargo, en el primer caso, el centrocampista ha preferido emigrar y a día de hoy ya pertenece a la disciplina del Swansea City. La situación de Baena es diferente y, por cuestiones estrictamente técnicas, se estima oportuno ralentizar su salto al conjunto profesional, ya que su demarcación está más que cubierta en el vestuario españolista. A día de hoy no hay espacio para nadie más.
Ya ayer constatábamos la imperiosa necesidad de forzar algunas salidas -como los casos de Rufete o Lacruz- para facilitar el trabajo de pretemporada. Y es que Márquez quiere menos efectivos para realizar sin alteraciones el plan de entrenamientos programado para los quince días que el equipo permanecerá en las instalaciones de Peralada. En estos momentos le sobran jugadores y no está por la labor de llamar a promesas del filial o del juvenil como premio. El área deportiva trabaja a destajo para intentar colocar en el mercado a determinados jugadores que son prescindibles, pero de momento no se ha concretado ninguna operación. El entrenador ha manifestado su voluntad por tener a su disposición un bloque de unos 23 jugadores, pero se presume como una exigencia poco menos que imposible ya que la nómina blanquiazul tiene en su lista a casi 30.
El club ya ha decidido que tampoco optará por vías drásticas para reducir plantilla. Ni un solo jugador con contrato en vigor se quedará marginado y trabajando en solitario en la Ciutat Esportiva de Sant Adrià. Tampoco, al menos por el momento, se contempla la opción de afrontar una rescisión de contrato. Habrá que tener paciencia para esperar que el mercado se reactive una vez concluida la Eurocopa e ir colocando poco a poco algunos excedentes. De entrada, se asume que Márquez tendrá que variar en cierta medida su planificación y arrancar la temporada con más jugadores de los que hubiera deseado.
Paco Herrera se encuentra estos días en su Extremadura natal para recoger un premio y disfrutar de unas cortas pero intensas vacaciones. Vive pegado al teléfono móvil, aunque reconoce que no llegan soluciones. Por cierto, en la jornada de ayer, la prensa de Huelva especulaba con un posible interés del Recreativo por hacerse con la cesión de Kiko Casilla. El meta del Espanyol, que en la pasada temporada ya tuvo la oportunidad de debutar en el primer equipo, sigue a la espera de concretar nuevo destino. Los técnicos aseguran que su periplo de formación en el Espanyol B ha llegado a su fin, mientras que tampoco está a punto para el primer equipo que ha confiado la teórica suplencia en el argentino Cristian Alvarez. La cesión al Nàstic no es posible y se trabaja especialmente en la Segunda A para buscarle una alternativa.
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