 Todo ocurrió por la mañana. Un joven acudió a la instalación deportiva, al parecer no era la primera vez que lo hacía, con la intención de pasar una prueba con el primer equipo, con el grupo que entrena Márquez. Los empleados del club le explicaron, de buenas maneras, que hacer pruebas en el primer equipo no está al alcance de todos y que se necesita una serie de requisitos como, por ejemplo, que los técnicos lo aconsejen y den el beneplácito. El Espanyol, está claro, no puede hacer pruebas a todos aquellos jóvenes aficionados que se presentan en la instalación de Sant Adrià con ese deseo.
Las explicaciones que recibió no convencieron al joven que, incluso, se negó a abandonar las oficinas y la ciudad deportiva cuando fue invitado por los empleados del club. Informado del asunto el director de la instalación, que estaba en otras dependencias reunido, Eloy se presentó con la intención de convencer al joven. Viendo que era imposible, decidió llamar a los Mossos d’Esquadra. ‘El Chino’ ya está curtido en este tipo de incidentes.
En medio de toda la polémica, el joven acusó a los empleados del Espanyol de racistas, por su color de piel, e incluso soltó un manotazo a Carles Casanovas, hijo del coordinador del fútbol base, al que le rompió las gafas. Una persona, Carles, incapaz de hacer daño a una mosca. Afortunadamente, la gente del club supo mantener la tranquilidad en todo momento.
El incidente, nos explican, no acabó ahí. El protagonista del incidente se tiró al suelo, amenazando de que nadie le tocase. Llegaron los Mossos y, viendo el panorama, decidieron llamar a una ambulancia porque no le convencieron de que saliese por su propio pie de la instalación. Pasaba el tiempo y, finalmente, todo acabó cuando el médico que llegó en la ambulancia le inyectó un tranquilizante. El joven aficionado salía de Sant Adriá en ambulancia y escoltado por los Mossos. Todo, sin duda, fue muy desagradable. A los pocos minutos tenía que empezar el amistoso contra Omán.
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