En pretemporada, el entrenador del primer equipo de la Real Sociedad, Lillo, afirmó que «no voy a decir que voy a confiar en la cantera. Voy a hacer. Llevo escuchando en la Real el discurso de la cantera mucho tiempo, y a la hora de la verdad, nada de nada». Dicho y hecho. Al tolosarra no le ha temblado el pulso a la hora de dar la alternativa a los Carlos Martínez, Estrada, Mikel Gonzalez, Eñaut Zubikarai o Gorka Elustondo, algunos casi inéditos en la segunda mitad de campeonato, tras la marcha de Chris Coleman, técnico que se cansó de repetir, y así lo atestiguaron sus alineaciones, que la base de un futuro regreso de la Real a Primera pasaba por nutrir al primer equipo de los futbolistas de las categorías inferiores.
Llegaron Necati y Dramé, eran necesarios porque la plantilla es muy corta, pero ambos jugadores tendrán que sudar la gota gorda para hacerse un hueco en el once inicial. Los potrillos están mostrando una actitud intachable, competitiva, y venderán muy caro su puesto en el once.
Extraido de Diario Vasco.com