Luka Modric, el doble de Cruyff pero de Croacia.. y en el Tottenham
El tercer puesto logrado en el Mundial de Francia en 1998 fue el cenit de la selección croata, fruto de una generación irrepetible liderada por Suker y Boban. A partir de ahí, la peregrinación por el desierto ha sido demasiado larga, pero la aparición de una nueva hornada de talentosos futbolistas le ha devuelto al primer plano del fútbol europeo. Luka Modric es el mejor exponente de esa generación que vuelve a hacer soñar a todos los croatas. Un centrocampista con mucha clase, que explotó definitivamente en el partido que dejó fuera de la Eurocopa a Inglaterra.
Aquel choque en Wembley le abrió las puertas de la Premier, donde jugará la próxima temporada a las órdenes de Juande Ramos. El Tottenham se adelantó a todos los grandes del continente pagando 25 millones por el pase de este centrocampista rubio y desgarbado al que muchos llaman el «Cruyff de los balcanes» por su parecido físico con el holandés.
Al lado de Juande tendrá la oportunidad de crecer como jugador, para buscar un techo que parece no tener límites. Su lugar preferido en el campo es la media punta, desde donde maneja a su gusto el ritmo del partido. Su defecto es que no ve puerta con facilidad, aunque siempre elige momentos importantes para marcar. Su primer gol con la camiseta nacional se lo hizo a una Italia recién proclamada campeona del mundo y ayer volvió a demostrar que no le pesa la responsabilidad al lanzar el penalti que significó la primera victoria croata en la Eurocopa. Esta vez tampoco faltó la voltereta al más puro «estilo Hugo Sánchez» en la celebración, otro de los sellos de identidad de Modric, que ayer se presentó oficialmente ante el fútbol europeo.