 Era el 15 de mayo de ese año. El Juvenil A del Barça afrontaba la vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey. El Sevilla había ganado en la ida (1-0) y había que dar la vuelta a la eliminatoria. En la primera mitad el equipo sevillista se mostraba muy seguro en defensa y mantenía el resultado inicial.
Explosión de un jovencísimo Messi
El partido parecía muy complicado para el Barça de Juan Carlos Pérez Rojo, que no acababa de encontrar la manera de marcar. Todo cambió cuando apareció la figura de Leo Messi, que entre el minuto 10 y 35 de la segunda mitad logró hacer cuatro goles.
Desequilibrante
Arrancando desde la posición de media punta, Messi inició la mayoría de acciones ofensivas y, con combinaciones con Paco Montañés i Oriol Riera, desequilibró la eliminatoria con chuts ajustados que el guardameta del Sevilla no pudo parar.
Joven perla
La velocidad con el que ejecutaba sus chuts, unida a la precisión a la hora de contactar con el balón, maravilló al público de los campos anexos al Miniestadi, que ya veía en esta joven perla un crack de futuro para el primer equipo. El tiempo les ha dado la razón.
Una temporada excepcional
Aquella temporada 2003/04 Leo Messi llegó a jugar en cuatro equipos diferentes de la cantera azulgrana. Después de iniciar la temporada con el Juvenil B de Guillermo Hoyos, a la segunda jornada de Liga Leo subió al Juvenil A de Rojo.
Al mes de diciembre Messi dio el salto a la Tercera División, donde jugó durante dos meses con el Barça C de Pep Boada. Cuando el Barça C abandonó los últimos lugares de la clasificación, gracias a las grandes actuaciones de Messi, Gratacós le hizo debutar con el filial en Segunda B. En el tramo final de la temporada Messi reforzó el Juvenil A en las eliminatorias de la Copa del Rey.
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