 Existen muchas posibilidades de que no haya presencia del filial en la pretemporada del primer equipo. Al menos, esa es la intención de Marcelino García Toral a un mes de que comience el stage veraniego. Y es que el técnico apuesta por citar a veintitrés o, como máximo, veinticuatro futbolistas para llevar a cabo la concentración previa al comienzo de la campaña y entre ellos no está prevista la presencia de futbolistas que forman parte de la plantilla del segundo equipo zaragocista.
Aunque todo dependerá, en gran medida, del número de futbolistas con los que cuente Marcelino a esas alturas y el éxito en las operaciones que abran la puerta de salida de los jugadores que no interesan al técnico asturiano. Pero, en principio, no está previsto que a esa citación acudan otros que no sean componentes de la primera plantilla, aunque sí habrá dos excepciones. Son los casos de Adrián Ripa y Lluis Sastre, que, como avanzó ayer EQUIPO, tienen prácticamente asegurada su presencia en el `stage´ veraniego, aunque no así la continuidad en los planes de Marcelino.
El técnico quiere comprobar que los buenos informes que le han llegado de Sastre se corresponden con la realidad. El jugador, clave en el ascenso del Huesca, tiene un año más de contrato con el Real Zaragoza, que podría ofrecerle la renovación si Marcelino da el visto bueno. Mientras, el Nástic, el más interesado en hacerse con los servicios del catalán, espera la decisión del club aragonés para acometer su ofensiva.
Más difícil lo tendrán jugadores como Gil, Goni, Gotor, Pascual o Montejo. Ninguno de ellos, salvo cambio de opinión, acudirá a la concentración veraniega del primer equipo. Tampoco está claro que lo haga Óscar Valero, al que le resta un año de contrato y cuya situación se va a estudiar en las próximas horas. Seguido de cerca por el Elche, parece definitivo que el ciclo de Valero en el filial ha tocado a su fin y que sólo alberga opciones de hacer la pretemporada a las órdenes de Marcelino como jugador del primer equipo si se le ofrece un nuevo contrato, algo que todavía está por ver.
El caso es que la profunda remodelación que se quiere llevar a cabo en el primer equipo también tendrá continuidad en el filial. El fracaso de la pasada campaña –el segundo equipo ni siquiera logró clasificarse para disputar la liguilla de ascenso de Tercera División a Segunda B– ha provocado que Agapito Iglesias haya decidido encomendar a Manolo Villanova la misión de devolver al filial a la categoría perdida y a formar un equipo que afronte el intento de ascenso con absolutas garantías.
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