 Ángel Martínez, lateral izquierdo, y Óscar Sielva, , centrocampista organizador, han vivido una experiencia inolvidable: proclamarse campeones de Europa con la selección española sub-17. Los jugadores blanquiazules tuvieron un papel fundamental en el torneo y contribuyeron a que el combinado de Juan Santiesteban lograse un nuevo éxito en la categoría. Ambos reconocen que no olvidarán sus vivencias en Turquía y ahora su objetivo más inmediato es seguir formándose como futbolistas en el Espanyol.
“Logramos el título y es lo que fuimos a buscar”, proclama el lateral izquierdo Ángel, gran protagonista de la semifinal ante Holanda al marcar un golazo con la izquierda desde la frontal. “Esta temporada he logrado seis goles con el Juvenil B, pero el que logré ante Holanda ha sido uno de los más importantes de mi carrera. Tiré a meter, aunque siempre necesitas un poco de suerte para que entre”, rememora. “La verdad es que fue un golazo y me alegré mucho por él y por el equipo. Estábamos en la prórroga y el partido había sido muy complicado, porque ellos tenían muy buenos jugadores y tuvimos que remontar. Estallamos de alegría”, añade Óscar, que antes del descanso de la primera parte de la prórroga a punto estuve de marcar. “Le pegué con la izquierda desde la frontal del área y por un momento pensé que entraba, pero ya vi que el efecto de la pelota iba para afuera”, recuerda. “Al marcar me dijeron de todo y los compañeros me felicitaron”, replica el defensa.
Si la semifinal fue trepidante, la final no tuvo color. “No se pareció en nada al primer partido que jugamos. Pienso que el cansancio les afectó más a ellos. Estuvimos muy encima de ellos, no les dejamos jugar y nos salió un gran partido”, destaca Ángel. “Quizá en el primer encuentro hubo mucho respeto entre ambos equipos, pero en la final nosotros salimos muy fuertes desde el inicio, muy mentalizados y les ganamos con cierta comodidad”, comenta Óscar, uno de los pocos jugadores que disputó todos los minutos. “Sabía que iba a tener mucha competencia e incluso pensaba que no sería titular, pero el mister me dio la oportunidad y aunque hay compañeros con mucha clase, me gané el puesto”, explica. “Está claro que a mí me hubiese gustado jugar un poco más y te duele quedarte fuera de la final”, responde Ángel, “porque un futbolista quiere disputar todos los minutos posibles, pero es una selección y lo importante es el éxito del grupo”. “Estoy satisfecho con el rendimiento que he tenido y muy contento con el papel que he tenido en la selección. Reconozco que no lo esperaba”, contesta el centrocampista. “Aún así creo que he crecido mucho en este torneo”, especifica Ángel.
Luego, celebración por todo lo alto aunque siempre un recuerdo para los padres. “El club les pagó el viaje y pudieron estar en la final. Nosotros somos muy buenos amigos y nuestros padres también. En mi caso, han sido el mejor apoyo porque siempre hay momentos difíciles en la carrera de futbolista y nunca me han fallado”, desvela el lateral izquierdo. “Cuando acabé la final levanté la cabeza y me acerqué a ellos corriendo para abrazarlos. Siempre me han apoyado y les debo mucho”, manifiesta Óscar. Pero al margen de los familiares, también hubo un recuerdo para Juan Santiesteban. “El segundo entrenador nos comentó que posiblemente sería la última final del seleccionador y nos pidió que hiciéramos un esfuerzo extra para llevarnos el título”, desvela Óscar. Y, para que quede constancia, un corte en la ceja. “Algunos propusieron que nos tiñéramos el pelo de rubio platino, pero no nos dejan así que optamos por hacernos un pequeño corte en la ceja”, explica Ángel. Como premio por el éxito podrán escoger entre un portátil, una pantalla de plasma o la Play Station 3.
Pero en este tipo de torneos el fútbol no es lo único provechoso. “Nos ha ido muy bien ir juntos, porque nos conocemos y a veces cuesta integrarte en un grupo, aunque con el paso de los días ya tienes un montón de amigos”, apunta Óscar. “No dormimos en la misma habitación, porque lo que se pretende es que todo el mundo se relaciones, pero Óscar y yo nos llevamos de maravilla y hemos aprovechado para conocer a otros futbolistas”, apostilla el defensa. “Haces nuevos amigos, nos hemos intercambiado el número de móvil y seguro que en un futuro nos volveremos a encontrar”, opina su compañero.
Cambio de posición
Aunque ambos juegan en demarcaciones diferentes, los dos tienen un punto en común ya que, inicialmente, jugaban en otras posiciones. “Llegué al Espanyol en benjamines”, rememora Ángel, “y hasta que fui alevín de segundo año jugaba de central. Albert Villarroya me aconsejó que comenzara a jugar en el lateral izquierdo. No obstante, nunca fui un titular indiscutible. Era un poco lento y quizá no tenía las condiciones necesarias para ser central. Tuve momentos en que lo pasé bastante mal, pero a partir de cadete todo me salió bien y cambió radicalmente. Le doy muchas gracias al club por las oportunidades que me ha dado”. “Yo fiché por el Espanyol cuando era cadete y era delantero”, desvela Óscar, “pero Lluís Planagumà me fue retrasando y pasé a la media punta hasta acabar en el doble pivote. Ahora vivo en la residencia y, aunque supuso un cambio importante para mí, estoy muy aclimatado al club y agradezco el esfuerzo que ha hecho el Espanyol por mí”. “Está claro que los cambios de posición nos han beneficiado”, concluyen los dos.
Una vez cumplido el compromiso con la selección, toca centrarse en el equipo. “Mi deseo es seguir escalando y llegar algún día al primer equipo, porque después de tantos años en el club te hace ilusión. El siguiente paso es llegar al Juvenil A y así progresivamente, pero está claro que debo seguir trabajando y mejorando”, dice Ángel. “Tengo claro que quiero ser jugador de Primera División. Sé que es difícil, que hay mucha competencia y que muchos comparten mi ilusión, pero éste es un reto que me he marcado y voy a poner todo mi empeño en lograrlo”, indica el centrocampista. El presente de estos dos jugadores es brillante, pero el futuro depende de ellos y de su esfuerzo. Ojalá puedan seguir los pasos de los Tamudo, Jarque, David García, Moisés, Coro, Torrejón, Chica, Jonathan Soriano y tantos otros.
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