 Como muchos niños, Javi García jugaba al fútbol. En una edad en la que nadie quiere ser portero porque no se destaca como en otras posiciones, él sí que lo tenía claro. Su carrera fue bastante corta, porque no tuvo la suerte de encontrar al entrenador que le corrigiese y le hiciese mejorar como él deseaba. Entonces decidió que invertiría sus esfuerzos en formarse y ayudar a aquellos niños que soñaban con ser porteros. A los 14 años comenzó a entrenar en el fútbol base del Papiol, el equipo de su pueblo, y a los 18 aterrizó en el Cornellà. Prosiguió su carrera en el Juvenil B del Espanyol antes de pasar al Figueres para acabar regresando a su casa.
“Siempre he trabajado con porteros. En el Cornellà controlaba a todos los guardametas desde el equipo de División de Honor hasta los más pequeños. La temporada pasada me llamó el Espanyol y me presentaron este proyecto. Ya había estado en la casa y no lo dudé”, explica el técnico, quien consume las horas del día entre los campos de entrenamiento de la ciudad deportiva de Sant Adrià del Besós y su oficina. “Siempre me ha gustado esta profesión y me apetecía dedicarme a esto. Hace años no se trabajaba mucho y para informarme preguntaba, leía, hacía viajes para ver entrenamientos, me fijaba en N’Kono, en Navas, y en otros entrenadores de porteros”.
Y es que Javi recuerda que el portero es el puesto más específico de cuantos hay en el fútbol. “El reglamento así lo especifica. Valga como ejemplo el hecho de que es el único que puede utilizar las manos. Por este motivo hay que trabajar específicamente con ellos”. Por suerte, en los últimos años se están dando pasos hacia delante e incluso ya existe un curso de entrenador de porteros oficial. “Hace dos años que existe y yo pertenecí a la primera promoción. Hasta hace cuatro años en el fútbol español había un déficit importante en nuestro sector. La gente ahora está más concienciada y hay más nivel, aunque en Francia, Inglaterra o Dinamarca nos llevan ventaja”, apunta. “En el extranjero, por ejemplo, hay bastante bibliografía y si tienes nociones básicas de inglés, encuentras textos muy útiles”, afirma.
El día a día del técnico es completo. Comienza a las 8.30h de la mañana y no llega a casa pasadas las 22h. Al margen de redactar informes y de hacer análisis, participa en los entrenamientos del Espanyol B, del primer equipo en ausencia de N’Kono y también en los de varios equipos del fútbol base. “En el club se creó un plan de trabajo para el portero integral. Trabajamos los aspectos físico, táctico y técnico y se le va dando más importancia a uno u otro en función de lo que queramos mejorar”, aclara. El técnico desvela que el club implantó una metodología conjunta de trabajo desde pre-benjamines hasta el primer equipo: “Se hace un estudio cada semana y una tarea específica. Al cabo de cuatro semanas de trabajo se valora si se han alcanzado los objetivos previstos. En caso negativo, se insiste un par de semanas más hasta que los domine”.
Nuestro protagonista apunta que planifica los contenidos de cada semana y que realiza informes de evolución de todos los porteros del Espanyol. Javi, que trabaja muy directamente con N’Kono o Navas, indica que el objetivo es crear un portero con el mismo perfil y que desde las categorías inferiores ya se alcancen ciertos objetivos de conocimiento. “Se ha hecho un estudio de todas las categorías y de lo que consideramos más importante trabajar en ellas. A medida que van superando fases, van adquiriendo más conocimientos y eso permite que llegan a una cierta edad con un gran bagaje”. ¿Y cuál es el objetivo? “Pues no es otro que conseguir que el futbolista disponga de todos los medios para mejorar y progresar. Lo importante es realizar entrenamientos de calidad y que se perfeccionen. En cualquier caso, no podemos olvidar que la meta final es tener porteros para el primer equipo; fabricarlos en casa”. Y es que en los últimos años, salvo casos como el de Gorka o el de Argensó, pocos guardametas de la cantera se han asentado en el primer equipo. “Tenemos una buena hornada de porteros en nuestra cantera”, matiza.
Progresión
Javi García señala que la posición de portero es una de las que más ha evolucionado en los últimos años. “La mayor diferencia respecto a hace 20 años es que al portero se le exige una mayor comprensión del juego. Ahora suele jugar más adelantado y tiene más responsabilidad. Él es la primera piedra a la hora de construir el juego de ataque, pues con su saque ya está decidiendo cuál va a ser la jugada”. Una cosa a favor de los porteros españoles es que reúnen todas las características de las distintas escuelas europeas. “La francesa se caracteriza por la técnica, la alemana por la fuerza, la holandesa por el trabajo táctico y el juego con el pie. Las escuelas italianas y españolas son bastante parecidas y en ambas se controlan todas estas facetas”, afirma. ¿Y existe el portero perfecto? “Pienso que es una utopía. Tampoco existe el delantero o el central perfecto. Lo que está claro es que intentamos acercarnos a esa perfección. El portero que va mal por arriba sabe que necesita un trabajo extra para mejorar en ese aspecto. Cada día, los porteros se quedan 20 minutos más trabajando para potenciar aquellas facetas del juego en las que cojean más”. Después de un breve respiro, Javi García regresa a su despacho para seguir con su trabajo. Seguro que su dedicación obtendrá frutos en el futuro.
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