 Delantero espigado de 18 años que ascendió siendo cadete al juvenil del Mallorca B, y esa temporada marcó la friolera de 34 goles. Este año se ha convertido en el mejor delantero de todos los grupos de División de Honor, al hacer 24 dianas en 25 partidos.
Sergi Enrich ya sabe lo que es ir convocado con la selección española. Hace un par de meses pasó dos días en Las Rozas entrenándose y siendo ‘estudiado’ por el seleccionador. De esos entrenamientos saldría el equipo que viajará a Irlanda el próximo 18 de agosto para defender la roja en un torneo internacional. “Había muchos jugadores pero al final les gustó mi juego”.
Y tanto que les gustó, ahora, a la selección sub-19, como era de esperar. Todo un lujo para un menorquín formado en la cantera del Penya Ciutadella y que sueña con triunfar en esto del fútbol.
Hace unos días, el delegado del RCD Mallorca se le acercó, con un fax en la mano para darle la noticia. “Estoy muy contento, sin duda será una experiencia muy bonita”.
El viernes día 15 se despedirá de su familia en el aeropuerto de Palma, para concentrarse con el resto de jugadores en Las Rozas, donde está convocado a dos entrenamientos antes de volar a tierras irlandesas. “Tengo muchas ganas de llegar a Madrid y conocer a los compañeros. Aún no sabemos cuál será el once titular, pero espero tener minutos”, apunta el jugador, que sabe que ésta es una gran oportunidad que le ha deparado el esfuerzo y la calidad de su juego. Pero, sobre todo, sus goles.
Y como buen delantero, el ídolo de Sergi no es otro que un arquero salido de Mallorca, don Dani Güiza, “me gusta bastante. Es un gran goleador. Tenemos estilos de juego muy diferentes pero me gusta cómo define”.
Quédense, pues, con este nombre, Sergi Enrich, un chaval que va a por todas y que no se lo pensará dos veces antes de driblar a cualquier defensa que se interponga entre él y la portería.
Ahora Sergi vivirá un torneo de los de verdad. El día 18 la selección se enfrentará a Ucrania, el 19 a Portugal y el 21 jugarán contra la anfitriona del torneo, Irlanda.
Y es que, jugadores buenos hay muchos, pero talentos innatos, muy pocos.
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