 Sergio Tejera iba para crack en el Espanyol, pero algo no acabó de funcionar. El Chelsea, a través de Frank Arnesen, se lo llevó pagando el cánon de formación. Estaban tan convencidos que, incluso, negociaron al alza con el Espanyol para no perder al chico.
Casi dos años después, Tejera ha crecido en Stamford Bridge. Tiene ya casi 18 años y se entrena algunos días con el primer equipo, mientras que se forma con su filial. Los que le han seguido aseguran que puede debutar pronto en la Premier y que triunfará por su calidad como mediapunta ofensivo. Es el Cesc perico.
Tejera habla ya como un profesional, aunque el Chelsea le tiene prácticamente prohibido conceder entrevistas. Para él ya ha pasado el proceso de adaptación y ahora toca dar el salto. “A mi me costó un poco adaptarme por el idioma. Llegas a un país nuevo y es algo normal. Los primeros dos meses son los más difíciles porque estás en un sitio muy diferente y te puedes llegar a sentir algo solo. A partir de ahí, cuando te puedes comunicar con los compañeros y el entrenador, las cosas se ponen mejor”.
De lo que nunca tuvo dudas fue de firmar por uno de los clubs más importantes del mundo. “Cuando me enteré que el Chelsea estaba interesado en mi lo cogí con miedo y con respeto por lo que significa este club. Pero piensas, y ves que es una oportunidad única para seguir creciendo como jugador y no la podía dejar escapar. No me he equivocado”.
Sergio vive cerca de la ciudad deportiva del Chelsea y sus jornadas hacia la gloria son muy duras. Se levanta a las ocho de la mañana, desayuna con sus compañeros, hace una sesión matinal y, luego, almuerza. Por la tarde le toca sesión táctica antes de irse a casa, dónde vive con una familia inglesa para facilitar su día a día . “La madre de mi familia habla español y, al principio, me ayudó mucho. Me tratan como a un hijo más y eso es de agradecer. Aquí la mayoría vivimos en familia, es algo habitual en el Chelsea y creo que aciertan”.
Habla con simpatía de la dureza del fútbol inglés. Su juego es ofensivo y posee una técnica excepcional. “Entrar con el pie por delante no es falta y me llevé algún susto en los primeros partidos, pero ahora lo tengo controlado”.
Mientras pasea cerca de Stamford Bridge reconoce que su máximo deseo es pisar ese césped como jugador de la primera plantilla. “Espero debutar algún día en el primer equipo. Ves a Cesc en el Arsenal y crees que puede ser. Si él lo ha conseguido, tú también lo puedes conseguir. Es un espejo al que mirarse. Además, alguno de mis compañeros ya lo han conseguido y vine aquí para esto. Estoy convencido de que sucederá”.
Ahora lo podría tener un poco más sencillo porque la llegada de Ten Cate le ha abierto una puerta con el idioma. Se entienden en castellano y el técnico está muy encima de él cuando decide que trabaje con los profesionales. Pero Sergio ya tiene anécdotas impagables como la de haber jugado junto a Ballack en el segundo equipo. “Aquí los lesionados y los jóvenes juegan cuando el club lo cree conveniente. Sí, he jugado con él”. Y también mantiene relación normal con los jugadores del primer equipo. “Con los que me llevo mejor es con Carvalho y Ferreira, los portugueses. Básicamente es por cuestión de idioma y porque son buena gente”.
A pesar de tener más de una hora de camino a Stamford Bridge, en el que debe coger tren y metro desde su casa, Sergio acostumbra a ir a ver fútbol. “El ambiente es impresionante y
el Chelsea es un club que mueve muchas cosas por lo grande que es. Toda la gente está pendiente de lo que pasa”.
Este joven barcelonés no olvida sus raíces, pero vive en un sueño que no tiene vuelta atrás. “A veces miras un poco atrás, pero no quiero pensar en lo que hubiese pasado si me hubiera quedado en el Espanyol. No tiene sentido. Estoy en el Chelsea y sólo me interesa lo que me pase aquí en el futuro. Quizá lo peor es el tema de las selecciones, que no se va porque los técnicos no pueden seguir tu evolución, pero no cambiaría por nada del mundo todo lo que estoy viviendo. Soy un privilegiado”. |