 El Sevilla sabe bien lo importante que es la cantera. Momentos negros de la Entidad se llenaron de luz gracias a lo mucho y bueno que ha florecido en la Carretera de Utrera. Traspasos millonarios como el de José Antonio Reyes dieron oxígeno a una entidad que se ahogaba y cantidades desproporcionadas como la desembolsada hace tres veranos por Sergio Ramos sirvieron de base para edificar lo que meses más tarde se convertiría en el mejor equipo del mundo. Pero esto es sólo la punta del iceberg, detrás hay mucho más, muchísimo.
Pablo Blanco dirige con éxito desde los años ochenta los escalafones inferiores del Sevilla FC. Su idea de profesionalizar las estructuras de cantera nervionense se han hecho realidad. "Hemos conseguido dar con un modelo de trabajo bastante bueno, que nos asegura promoción de futbolistas constante rumbo a los primeros equipos", comenta la cabeza visible de un entramado con muchas caras y nombres del que obviamente se siente "tremendamente orgulloso".
Que cada año debuten con éxito jugadores en el primer equipo, que el Sevilla Atlético se desempeñe con naturalidad en Segunda o que el C esté luchando por ascender a Segunda B son las muestras más evidentes de que la fórmula funciona. En cambio, hay muchas más, como el inmaculado año que se ha cosechado en la categoría juvenil, hasta el punto de hacer historia y lograr un portentoso triplete, ganando el campeonato de División de Honor, de Liga Nacional y de Preferente.
El triplete jamás consumado se ha logrado con increíble holgura, atípica incluso. El División de Honor cantó el alirón a siete jornadas del final, llegándole a sacar más de 20 puntos al segundo clasificado. Los de Ramón Tejada, que este año cumple su segunda campaña en el cargo, han vuelto a salir campeones después de que en la anterior temporada no fueran las cosas todo lo bien que se esperaba. En cambio, en este curso todo ha sido coser y cantar, mostrando los sevillistas una superioridad alarmante. "Diría que es un equipo con un ramillete de futbolistas muy importante, destaca el bloque más que las individualidades, se percibe mucha solidaridad en su juego y sobre todo ayuda el hecho de que sea una plantilla corta, lo que permite que todo el mundo pueda contar con minutos", señala Blanco.
Es un equipo compacto pero obviamente existen nombres propios. Cala, defensa que también puede jugar de mediocentro defensivo es un buen ejemplo e inclusive ha debutado en el Sevilla Atlético. Moisés Jiménez, Morales o Ríos, los dos primeros laterales derechos y el segundo zurdo, son otros nombres a tener en cuenta en la retaguardia y de hecho todos son internacionales en categorías inferiores, a la vez que el punta Hugo, futbolista de resolución máxima, que suele compartir la gloria del gol con Nelson y Nene.
Al División de Honor se le plantea en el horizonte un doble reto apasionante. Desde la campaña 97/98 no se logra ganar la Liga de Campeones y la Copa del Rey. En aquella ocasión, en un equipo en el que jugaban entre otros Jesuli, Yordi, Marchena y Salva, estos dos últimos internacionales absolutos, se logró la machada de hacer un soñado doblete de la mano del recién fallecido Pepe Alfaro. "Es una chinita que tenemos en el zapato, ha habido años en los que teníamos auténticos equipazos pero se nos han escapado los títulos. Yo desde luego soy optimista con estos chavales", se moja Pablo, que espera con ansias el 4 de mayo, fecha en la que se disputará el torneo de campeones de los siete grupos de División de Honor del conjunto del país, para inmediatamente después luchar por la Copa.
Si la andadura es exitosa en División de Honor, no menos se puede decir del equipo de Liga Nacional. Al igual que Tejada, Antonio Leira suma dos temporadas en el cargo. En ambas ha campeonado, pero en esta ocasión ha roto todas las estadísticas. Hasta el pasado fin de semana no había conocido la derrota, apuntándose el título a cinco fechas para el final. El balance es demoledor: 19 victorias, 7 empates y sólo una derrota. Con estos números parece claro que el futuro del División de Honor está asegurado para la próxima campaña. Es más, varios futbolistas ya han promocionado al equipo de Ramón Tejada, como es el caso del goleador Rodrigo Ríos.
Para Blanco, el Liga Nacional "representa fielmente nuestra filosofía, con jugadores con mucha calidad y una defensa sólida, con varios internacionales como Luna o el central Iván, poderoso y fuerte, así como un portero de muchas garantías, Dani, de mucha contundencia, que viene pegando muy fuerte".
El que más ha tenido que esperar para descorchar el champán fue el Preferente Juvenil de Salvador Bernal. Gritaron campeón con tres jornadas de antelación, exponiendo sobre el tapete un fútbol en ocasiones primoroso. "Es un conjunto que siempre intenta jugar a fútbol y eso se agradece", apunta Blanco, que además destaca la fortaleza mental de unos chavales que el año pasado se proclamaron campeones de Andalucía de Cadetes. "Se desenvuelven muy bien en campos hostiles y eso denota que son chicos maduros, futbolistas con ciertos galones pocos característicos para su edad", agrega Pablo.
Menudo, Antonio, Úbeda o Boris son algunos de los nombres de un equipo que ha dominado el campeonato con una superioridad aplastante de principio a fin, aunque entre todos los hombres de Bernal, Pablo Blanco tiene una debilidad: "Josabed es un mediocentro sensacional, se parece al mejor Guardiola, es algo espectacular verle jugar y manejar al equipo". Como al resto de sus compañeros, a Jozabad todavía le queda camino por delante hasta que se produzca el corte definitivo en los dos primeros filiales nervionenses. Ahora, como los jugadores de Liga Nacional y del División de Honor, disfruta de un presente esplendoroso que deja a las claras que la cantera del Sevilla FC es la mejor trabajada de Andalucía. El futuro ya llegará y para entonces todos estos futbolistas en ciernes ya estarán preparados.
"Cada entrenador, un ojeador"
Desde hace cinco años el Sevilla le dio un giro radical a su tradicional forma de acabar la cantera. Las recurridas pruebas a jóvenes talentos para seleccionar a prometedores portentos con los que reforzar los escalafones inferiores pasaron a la historia. Como bien dice Pablo Blanco, "hacer una valoración por lo que se vea en un partidillo es bastante difícil, no se puede realizar una valoración con tan poco tiempo, es imposible evaluar a los chavales de esa manera". La política de acción se traduce en la siguiente frase: "Cada entrenador es un ojeador". Efectivamente, los técnicos de la casa ven fútbol con asiduidad y son ellos los capacitados para levantar el pulgar a futbolistas interesantes llamados a crecer en Nervión.
No obstante, cierto es que repartidos por las ocho provincias, el Sevilla FC tiene una bien estructurada red de ojeadores, siempre al acecho de futbolistas fuera de serie a incorporar. Por lo general, conforme se asciende de categoría se van realizando menos fichajes. Por ejemplo, para los dos equipos de cadetes el pasado verano sólo se trajo a seis jugadores y ese número se reduce más en juveniles. "La idea es que los chavales vengan desde abajo. A partir de ciertas edades no traemos a chicos de fuera, salvo que sean de primera fila. Lo que buscamos son chavales que crezcan con nosotros, que vengan desde abajo y sepan lo que significa llevar el escudo del Sevilla", explica Pablo.
Obviamente, no todos los benjamines y alevines llegan a juveniles. A esas edades el talento se esconde más y es difícil distinguir con criterios fiables la calidad del producto. Blanco asegura que "en infantiles es cuando se da el gran corte y en cadete los jugadores se definen en sus posiciones y características para afrontar el salto definitivo a la categoría juvenil".
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