 Para un jugador formado en las categorías inferiores del FC Barcelona jugar contra el Espanyol es algo especial que va perdiendo virulencia a medida que se alcanza el objetivo de ser profesional. Cuando juegas en infantiles, cadetes o juveniles y defiendes la camiseta del Barcelona, el duelo ante el Espanyol es el partido del año. El partido que decide el campeonato. No se puede decir lo mismo en los duelos al más alto nivel.
Por eso, los barcelonistas formados en la cantera mantienen cierta añoranza de esos duelos de cuya suerte decidía la Liga.
“Para mí enfrentarme al Espanyol sigue siendo un partido especial, porque para cualquier niño es un sueño jugar un Barça - Espanyol. Es especial. Además, normalmente coincidía con la final del campeonato de Catalunya, por lo que la mayoría de partidos ante el Espanyol que recuerdo están asociados a finales”, asegura Víctor Valdés, que defiende la portería del Barcelona desde que tenía once años.
A lo largo de su periplo por las categorías inferiores del Barcelona, Bojan Krkic ha sido la ‘bestia negra’ del Espanyol.
Dos goles suyos en el último minuto impidieron que el Espanyol ganara dos campeonatos de Catalunya.
“Es cierto que el Espanyol se me ha dado bastante bien en todas las categorías, es un campo y un partido especial por la rivalidad que existe entre los dos clubs, la que se vive en la grada y en las plantillas. Ahora mismo, en el Espanyol no hay muchos jugadores con los que yo haya coincidido”, asegura el delantero internacional barcelonista.
Por su parte, Sergio Busquets, sólo ha ganado al Espanyol en una de las ocasiones en las que se ha enfrentado a los rivales blanquiazules.
Explica Sergio que “llegué al Barça hace dos años y he jugado cuatro veces contra ellos. He perdido una vez, he empatado dos y sólo he ganado uno. La relación con los jugadores del Espanyol era muy buena. Por ejemplo, Ibamos a cenar juntos y éramos amigos porque coincidíamos en la selección catalana, pero ahora no conozco a ninguno de los jugadores de la primera plantilla del Espanyol, excepto a Moisés, que es de mi barrio”.
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