 El 18 de agosto de 1998 un jovencito chaval de Terrassa, que apenas contaba con 18 añitos, debutaba con los ‘grandes’ y no precisamente en un partido cualquiera, sino que se vio inmerso en toda una final para empezar su singladura en el primer equipo. Se trataba del partido de ida de la final de la Supercopa de España ante el Mallorca del argentino Héctor Cúper. El holandés Louis Van Gaal, que entre otras cosas aterrizó en Barcelona con la etiqueta de ser un técnico que cuidaba la cantera, decidió dar una oportunidad a ese chaval que deslumbraba en el filial y lo alineó en el once titular, junto a los Rivaldo, Luis Enrique y Cocu de turno.
Xavi tuvo un debut soñado por cualquiera, ya que no sólo jugó los 90 minutos sino que además marcó un gol en el minuto 15 que finalmente fue remontado por los isleños, 2-1. El gol de Xavi desgraciadamente no sirvió cuatro días después en la vuelta donde el Barcelona perdió 0-1 en el Camp Nou, esta vez sin la presencia del egarense.
Dicen los chinos que una gran caminata empieza siempre por un pequeño paso. No hay duda que en el caso de Xavi la gran caminata empezó con un gran salto porque tras su debut con gol en una final, el siguiente partido oficial del canterano fue en Old Trafford ante el Manchester United en el debut del equipo en la Liga de Campeones. Jugó 23 minutos, lo suficiente para sufrir un gol de Beckham, que puso en ventaja a los ingleses, y abrazarse con sus compañeros tras el golazo de Luis Enrique que suponía el 3-3 final.
419 partidos después, Xavi se ha convertido en uno de los líderes indiscutibles tanto fuera como dentro del campo, con galones de capitán y con el honor de ser ya el tercer jugador en la historia del club con más encuentros a sus espaldas, sólo superado por Migueli y Rexach.
¿Qué recuerda de aquel debut hace diez años?
Muchos nervios y responsabilidad. Me acuerdo perfectamente que Van Gaal me dijo que saliera a jugar como sabía y que disfrutara. Me tranquilizaron mucho sus palabras. Pese a todo al principio noté mis piernas muy pesadas, como si llevara diez kilos de plomo. Cocu vino y me animó porque me vio un tanto intranquilo. Luego llegó el gol y todo se aligeró. Acabé el partido cansado y triste por la derrota, pero satisfecho por mi partido.
¿Se imaginaba que se mantendría diez años en lo más alto?
¡Qué va! Si hace diez años alguien me viene y me dice que llevaría 421 partidos y que sería uno de los jugadores con más partidos en la historia del Barça le hubiera dicho que estaba chalado. La verdad es que estoy contento y orgulloso de llevar ya diez años en el primer equipo.
¿Sobre todo porque es difícil tanta fidelidad a unos colores?
Está claro que en el mundo actual llevar diez años en el mismo equipo no es fácil. El mercado aprieta muy fuerte y pocos son los afortunados que pueden estar toda una vida en su club. El veterano defensa Paolo Maldini del Milan es un ejemplo de este tipo de jugador que admiro especialmente, ya que lleva 20 años jugando bajo el mismo club. Algo simplemente impresionante.
Xavi va por ese camino, ¿no?
Si por mi fuera, sí. No hay nada más grande que nacer y morir, deportivamente hablando, en un mismo club. Eso hace grande a uno y también al club.
¿Está de acuerdo que lo difícil no es llegar sino mantenerse?
Totalmente. Creo que esa frase es de Cruyff y la refrendo punto por punto. Aunque quiero aclarar que llegar tampoco es fácil, pero evidentemente mantenerse y con la competencia que hay en un club tan grande es tarea de titanes.
Usted tampoco lo tuvo muy fácil porque rápidamente le compararon con Guardiola y después con Iniesta...
Sí, así es. A mí no me gustaba jugar bajo la sombra de las comparaciones, pero me tuve que resignar. Hubo momentos que hasta nos quisieron enfrentar entre Pep y yo, pero no pudieron. Yo siempre he dicho que ni soy Pep ni soy Iniesta, soy Xavi. A día de hoy creo que ya me he ganado un ‘status’ para que la gente ya no me compare con nadie y me vea sólo como Xavi.
¿Al ser canterano es más fácil o difícil mantener en el club?
Depende porque aquí te miran todo con lupa. Puede que al principio sea más fácil porque por el hecho de ser jugador de casa te dan más bola y te perdonan más cosas, pero pasado unos años, partes con desventaja porque ya tienen tu cara demasiado vista y entonces parece que te exijan aún más.
¿Cómo le ha tratado la afición a Xavi?
No puedo quejarme. Siempre me he sentido muy querido. Me siento un privilegiado en todos los aspectos.
De estos diez años, ¿cuál es el mejor recuerdo que le viene a la mente?
Pues viene relacionado también con la afición. Evidentemente la celebración de los títulos y de victorias importantes siempre es algo que no olvidas, pero a nivel particular me quedo con el día que reaparecí tras la grave lesión de cruzados que sufrí en el 2006. Fue ante el Cádiz en el Camp Nou y la ovación que me dedicó la gente no la olvidaré nunca. Consiguió ponerme la piel de gallina y sentirme el hombre más importante del mundo.
Supongo que malos recuerdos tampoco faltan en esta década
Desgraciadamente en diez años los he vivido de todos los colores. Pero los malos momentos sólo sirven para aprender y madurar. Los buenos para disfrutar y recordar.
Sport.es |