Su vida ha cambiado en apenas tres meses, pero su discurso transmite la serenidad de quienes saben llevar las cosas con cabeza. En el Espanyol quieren que todo siga su curso normal y él y su familia son los primeros en tenerlo claro. Óscar Sielva (Olot, 6-8-1991) es la nueva perla de la cantera blanquiazul. En 100 días ha pasado de estar con el juvenil B a hacer la pretemporada con el primer equipo, con partidazo en Old Trafford incluido. El centrocampista, que hoy cumple 17 años, no quiere parar. El bebé de oro, uno de los héroes del Europeo sub-17, quiere cumplir su sueño de jugar en Primera lo antes posible.
El chavalín de Olot está siendo la gran sensación del verano blanquiazul. Ayer, en el entrenamiento de Sant Adrià, había varios aficionados y todos hablaban maravillas de él. Alguno pedía que se quedara ya en la primera plantilla. "Si todo el mundo dice que es un figura será por algo. El juvenil se le queda pequeño y el filial lo tenemos en Tercera y le pueden hinchar a patadas", soltó un seguidor. Todos sus colegas le dieron la razón.
De delantero a pivote
A pocos metros estaba la familia de Óscar. Su madre, la encantadora Pili, nacida en Jaén, y su padre Juanito, de Albacete, querían celebrar el cumpleaños de su hijo en Barcelona. Comieron juntos y le regalaron un buen pastel. Como esta mañana su hijo viaja con el equipo a Portugal, la celebración se tuvo que adelantar un día. También estaban sus primos. Solo faltaba su hermana, que se quedó en Olot por unas molestias. "Se lo ha currado mucho. Se merece todo lo que le está pasando", dice el papá, que vistió a su hijo con la camiseta del Madrid cuando tenía 3 años. Esa es una de las fotos que guarda Pili, que tiene toda la carrera de su hijo en imágenes, desde que empezó a jugar con 5 años en el barrio de San Roque de Olot hasta el oro del campeonato de Europa sub-17, en el que jugó todos los minutos en el equipo de Juan Santisteban. En las fotos no falta su paso por la Escuela de Fútbol de la Garrotxa, donde marcó 170 goles el año antes de fichar por el Espanyol.
"Míralo. Siempre es el más pequeñito porque jugaba siempre con la categoría siguiente a la de su edad", explica la mamá, que está encantanda con el comportamiento del Espanyol. "Le doy un 10. Desde que vino aquí hace dos años se han portado muy bien en todo". Óscar, que ha acabado cuarto de ESO, se encuentra muy a gusto en la residencia del club en Gràcia, donde ha encontrado una "segunda familia". También ha conectado muy bien con el vestuario. "Ha sido un bebé bien recibido. Está viviendo un sueño", proclama el padre.
Después del entrenamiento de ayer, Sielva pasó todo el día con su familia. Por la tarde, mientras paseaba por la Rambla, atendió a este diario. "Mi vida ha cambiado en muy poco tiempo. Y todo para bien. El éxito en el Europeo sub-17 de Turquía fue clave. Márquez se ha fijado en mí y lo estoy dando todo", asegura el centrocampista.
Conexión con De la Peña
José Manuel Casanova, coordinador del fútbol base blanquiazul, lo descubrió hace dos años en la Garrotxa. "Llegué como goleador y he acabado en el puesto de seis, pero estoy muy a gusto". Sielva ha encontrado en Riera y De la Peña sus mejores aliados. "Iván me está ayudado muchísimo. Sé que le puedo consultar cualquier cosa y eso me da más tranquilidad".
Aunque ahora está viviendo sus mejores días, no quiere prisas. Sabe que puede volver al juvenil, pero no se inquieta. "Las cosas hay que hacerlas con calma. Soy juvenil, pero mi reto es jugar en Primera lo antes posible. Mi espejo es Iniesa. Me encanta cómo ve el fútbol. Es buenísimo". De momento, el Espanyol le ha renovado por siete temporadas. "Es aún muy joven, pero nos puede aportar mucho. Le auguro un gran futuro", dice Márquez, que ya le dio minutos el sábado en Manchester. Allí, el bebé jugó como un veterano y se trajo un recuerdo muy especial: la camiseta de Giggs, uno de sus ídolos. |